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Crónica:Fútbol | El Sevilla gana su tercer título de la temporada

El Sevilla no se baja del trono

El equipo andaluz conquista su cuarta Copa del Rey y su tercer título de la temporada en un partido muy bravo ante el Getafe

Y 63 partidos después, el Sevilla cerró su maratoniana temporada como la inició: con un título, el tercero de su curso más brillante en 102 años de historia. Un tránsito sin réplica en Europa. No hay club que haya estado a la altura de este imponente Sevilla, un ciclón desde que le tocara inaugurar la campaña allá por el mes de agosto, cuando goleó al Barça en Mónaco. Para un tour semejante se precisa energía, talento y motivación, tres atributos que engrandecen al equipo de Juande Ramos, anclado ya, y sin discusión, en la cima del fútbol mundial. En un deporte tan exigente, en el que el calendario asfixia, el Sevilla se ha dosificado como nadie y ha bajado el telón con el depósito a punto. Para conquistar su cuarta Copa -para la última hay que rebobinar hasta 1948- tuvo que superar al Getafe, uno de esos milagros que se dan en el fútbol cuando una entidad, por pequeña que sea, es capaz de optimizar sus recursos de forma razonable, sin necesidad de dispendios. Al Getafe más glorioso que se recuerda no le alcanzó con su ejercicio de voluntarismo y el Sevilla le cerró el paso tras una final nada estética y un tanto pugilística. Pero la Copa siempre garantiza emociones y la de anoche no fue excepcional. Ganó el mejor equipo de la temporada.

SEVILLA 1 GETAFE 0

Sevilla: Palop; Alves, Javi Navarro, Escudé, Dragutinovic; Navas, Poulsen, Renato (Martí, m. 80), Puerta (Duda, m. 74); Luis Fabiano (Kerzhakov, m. 48) y Kanouté. No utilizados: Cobeño; Aitor Ocio, David y Maresca.

Getafe: Luis García; Contra (Pachón, m. 83), Pulido, Berenguer, Paredes; Cotelo, Celestini, Casquero, Nacho (Vivar Dorado, m. 69); Manu del Moral (Maris, m. 79) y Güiza. No utilizados: Arroyo; Cortés, Alexis y Alberto.

Gol. 1-0. M.10. Fallo de Pulido, Kanouté recoge el balón y bate a Luis García en su salida.

Árbitro: Rodríguez Santiago. Amonestó a Renato, Paredes, Güiza, Belenguer, Nacho, Celestini, Pulido y Duda. Expulsó a Kanouté en el m. 88 y a Contra finalizado el partido.

Unos 90.000 espectadores en el Bernabéu.

El conjunto de Juande cierra el año como lo empezó, con un título, y anclado en la élite

El también campeón de la UEFA arrancó en Chamartín con la autoridad propia de quien se sabe poderoso. Alves, ese brasileño de cilindrada infinita, no dio respiro a nadie y desde el primer segundo puso en marcha el molinillo. El tambor de Alves escalofrió al Getafe, un grupo tan meritorio como bisoño: hace cinco años jugaba en Segunda B. Pero cuando más apretaba el Sevilla, Cotelo, el mejor azulón, acudió al rescate y conectó a Güiza con el gol tras un magnífico pase a la nuca de los centrales sevillistas. El goleador del Getafe se citó con Palop en un mano a mano. La jugada demandaba un regate largo, lo contrario de lo decidido por Güiza. Y una equivocación ante un iluminado como el meta sevillista, bendecido todo el año, puede resultar fatal. De la derrota de Güiza a la puntilla de Kanouté apenas hubo un suspiro. En diez minutos ya habían sido protagonistas Alves y Palop. Faltaba el maliense, el otro vértice de este soberbio Sevilla. Pulido, uno de los centrales de Schuster, se enredó como un parvulario y desde medio campo quiso ceder la pelota no se sabe muy bien a quién. Para colmo, su dislocada puntera dejó el balón pinchado a pies de Kanouté, que esprintó como un búfalo ante Belenguer y superó a Luis García con suficiencia. De Güiza a Kanouté: una Copa.

El gol pudo enterrar al Getafe, el más débil del cartel, pero en ventaja el Sevilla expuso su versión más hercúlea. El partido se enredó, se volvió arisco, se tensó de mala manera y el fútbol dio paso a un pulso culturista entre unos y otros. El conjunto de Juande Ramos tiene muchos registros. Uno de ellos es barnizarse las botas con lija si las cosas se le ponen feas. El Getafe no se arrugó y el combate se recrudeció cuando al filo del descanso Rodríguez Santiago, el árbitro premiado con la final tras conceder el manotazo de Messi al Espanyol, se cegó en un penalti cometido por Renato a Manu del Moral. La jugada inflamó a todos y el camino al vestuario fue tumultuoso, con broncas pandilleras por todos los lados, con Contra cabeceando a Palop, Schuster enrabietado con el mundo...

Pifias arbitrales al margen, y recogido el Sevilla, al Getafe le fallaron sus centrocampistas. Aupado hasta la gran final por futbolistas como Celestini y Casquero, que han mezclado de maravilla toda la temporada, al llegar el gran día al cuadro madrileño se le apagaron las luces. Poulsen clavó la trinchera ante los dos pivotes centrales del Getafe y Casquero y Celestini nunca tuvieron peso. De Palop ya no hubo más noticias.

Lento y sin chispa el conjunto de Schuster, el Sevilla se tapó y envidó por resolver la final en una contra, suerte para la que cuenta con especialistas como Navas y Kerzhakov. Y por supuesto Alves, tan capaz al principio como en el cierre. Un vendaval. Como este Sevilla que se ha instalado entre la élite de forma fulgurante, en dos años. Un equipo al que no hay quien baje del trono. El mejor, de principio a fin de temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2007