Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:EL ENREDO

Me gusta el fútbol

Hemos pasado años de combate político feroz.

TODA ESPAÑA estará pendiente hoy del fútbol a partir de las nueve de la noche. En fin, toda España es mucho decir. Mucha España, en todo caso. No vayamos a utilizar la expresión "toda España" con la ligereza de un político. Al fin y al cabo, los políticos son los encargados de gestionar la expresión "toda España", y se familiarizan tanto con el concepto que lo acaban tratando a patadas. Un político dice: "Toda España piensa como yo". Y se queda tan ancho. No. Seamos rigurosos. Mucha España estará pendiente hoy del fútbol. Unos, por el título. Otros, por el descenso, pero todos con un objetivo claro... y no cambiante. Imposible imaginar que en un campo de fútbol, de repente, el presidente del club de fútbol se dirija a la concurrencia para pedir a los aficionados que se pasen de bando. "Queridos madridistas, no es hora de reproches. ¡Animemos al Barça!". Eso sucede sólo en la política. Tras la reunión entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, dirigentes del PSOE y del PP se repartieron por toda España para proclamar la buena nueva: "No es hora de reproches". Y de repente baja el diapasón del ruido en toda España (en mucha España).

El fútbol se ha convertido en el último territorio de la civilización y la buena educación democrática

Por lo menos, esto nos sirve como pista para tener respuesta a la pregunta de si la famosa crispación política es real, es un invento político o mediático. Si los dos principales dirigentes políticos se reúnen, acuerdan aparcar los reproches y como consecuencia desciende el nivel de crispación general, nos podemos poner como nos pongamos, pero el origen está donde está. Tony Blair ha acusado a los medios de comunicación de actuar como "bestias salvajes en la lucha por la audiencia". Seguramente tiene razón, pero no puede decirse que la lucha política sea un terreno exquisito. El titular vale también al revés: "Los medios de comunicación acusan a los políticos de actuar como bestias salvajes en la lucha por los votos". Cualquiera que luche salvajemente por algo se convierte en una bestia salvaje. Hemos pasado años de combate político feroz. Y lo que te rondaré, morena. Es verdad que ha habido unos días de tregua política entre PSOE y PP, por la amenaza terrorista. Ahora estamos en lo convencional, en lo de toda la vida: los demócratas están de acuerdo, los terroristas amenazan y atentan. Eso es lo convencional, y como es lo de siempre, reconforta mucho. No está tan claro que sea mejor que el escenario de hace una semana: los demócratas mostraban su desacuerdo, los terroristas no atentaban. En cambio, por unos días se tranquiliza el país. Bueno. Pues hablemos de fútbol, ¿no? Este domingo, los futbolistas se pelearán. No salvajemente, deportivamente. Cuando acabe el partido, se abrazarán, reirán o llorarán. Ningún futbolista que pierda proclamará: "Hemos ganado en goles, a pesar de haber perdido en puntos". No se discutirá al campeón. El que ha ganado, ha ganado, y hasta el año que viene. Cuando todo haya acabado, los rivales se saludarán, y ante los micrófonos comentarán: "El campeón después de 38 jornadas es el que se lo merece". Qué tiempos: el fútbol se ha convertido en el último territorio de la civilización y la buena educación democrática.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de junio de 2007