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Necrológica:

Maria Antonietta Macciocchi, controvertida política italiana

Periodista y profesora, fue diputada por el PCI, eurodiputada por el Partido Radical y admiradora de Juan Pablo II

Maria Antonietta Macciocchi, ex diputada del desaparecido Partido Comunista Italiano (PCI) y europarlamentaria por los radicales, murió este domingo en Roma, a los 85 años, a causa de una larga enfermedad. Nacida en 1922 en la región de Roma, publicó en los años setenta una controvertida obra sobre la Revolución Cultural china de Mao Zedong (De China), que provocó su salida del PCI. En 1979 fue elegida diputada del Parlamento Europeo por el Partido Radical Italiano (progresista). Macciocchi fue profesora de las universidades de Paris-VIII-Vincennes y la Sorbona. Periodista, colaboró en el Corriere della Sera, Le Monde y EL PAÍS.

Maria Antonietta Macciocchi (Isla Liri, 1922-Roma, 2007) dedicó su vida a la izquierda. Participó en sus combates más luminosos y en sus errores más oscuros. La suya fue una existencia honesta, concluida en el desencanto.

Macciocchi era estudiante de Historia del Arte cuando estalló la II Guerra Mundial y cuando Benito Mussolini, convencido de la victoria alemana, invadió el sur de Francia para hacerse con algún despojo bélico. Se inscribió en el Partido Comunista y se dedicó a distribuir el diario clandestino Unitá, parcialmente protegida por su vestimenta elegante y su aspecto burgués. Se casó con Pietro Amendola, periodista y futuro diputado del PCI, y tras la guerra se desplazó con él a Nápoles, donde ambos encarnaron el modelo de la pareja progresista. Se separaron poco después. En la época no existía el divorcio y el mismo Partido Comunista encajaba mal las separaciones maritales, sobre todo cuando afectaban a su estructura organizativa.

Maria Antonietta Macciocchi regresó a Roma para dirigir la revista feminista Noi donne y después el semanario comunista Vie Nuove. Por entonces, años cincuenta, su relación con el PCI era ya compleja y ocasionalmente contradictoria. Cuando estalló la rebelión anticomunista en Hungría (1956), censuró y reescribió las crónicas del enviado especial de Vie Nuove a Budapest, para adecuarlas a la línea ortodoxa del partido. Pero al mismo tiempo contrató como redactores a un ex fascista, Curzio Malaparte, y a un homosexual, Pier Paolo Pasolini, ambos heterodoxos respecto a las consignas del Comité Central. Macciocchi cultivaba, por otra parte, una creciente admiración hacia el maoísmo y la vía china hacia el comunismo.

Dejó Vie Nuove para integrarse como redactora estelar de Unitá, un diario para el que entrevistó a las grandes figuras de la izquierda de la época (Tito, Mitterrand, Guy Mollet, Jruschov, Indira Gandhi, Ben Bella). Sus diferencias con el PCI se plasmaron, sin embargo, en una carta-libro a Louis Althusser titulada Cartas desde el interior del PCI (1968), un texto influido por el maoísmo y la incipiente revuelta cultural francesa. Ese año, 1968, fue elegida diputada por el Partido Comunista. Cuatro años más tarde, en 1972, el partido renunció a presentarla como candidata.

Macciocchi viajó a China, escribió una hagiografía sobre Mao y se trasladó a Francia, donde encontró empleo como profesora de Sociología en la muy izquierdista Universidad de Vincennes.

En 1977, momento crucial de los "años de plomo" italianos, regresó a Italia para instalarse en Bolonia, epicentro de los nuevos movimientos izquierdistas antiautoritarios. Bolonia constituía la "base natural" de los simpatizantes de las Brigadas Rojas. Enrico Berlinguer, secretario general del PCI, se opuso a la violencia e intentó cerrar cualquier contacto con las Brigadas Rojas. Esa política implicó la expulsión de Macciocchi.

En cuanto fue expulsada del PCI, Maria Antonietta Macciocchi se inscribió en el Partido Radical de Marco Panella, por el que fue elegida eurodiputada. Luego emigró de nuevo, esta vez hacia el Partido Socialista de Bettino Craxi, por su disgusto con el "compromiso histórico" entre el PCI y la Democracia Cristiana de Giulio Andreotti.

En 1992 encontró al papa Juan Pablo II y quedó fascinada por él. Fruto de ese descubrimiento fue el libro Las mujeres, según Wojtyla. Ese mismo año fue condecorada por François Mitterand con la Legión de Honor francesa. Por entonces era colaboradora de EL PAÍS, Le Monde y el Corriere della Sera.

Pasó sus últimos años en una casa rural de Sabaudia, ajena por completo a la política. Murió en Sabaudia el pasado domingo, a los 85 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de abril de 2007