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Reportaje:SANTIAGO DEXEUS | Ginecólogo

"No me queda nada ni de 'gauche' ni de 'divine"

Con 71 años y dos hijos, es un tipo encantador y feminista, que siempre ha hablado de humanización de la medicina y de tratar con mimo al o a la paciente. Practica el golf, "un maravilloso paseo que estropean el palo y la pelotita", le gusta disfrutar del tiempo y estar con su mujer, y está perdidamente enamorado de 'Chunga', su perra.

Pregunta. Toda la vida viviendo de las mujeres. ¿Cómo lo ha conseguido?

Respuesta. Con mi título universitario [ríe]. Si llega a ser de piloto, hubiera pasado mi vida con azafatas y pilotos.

P. No podrá decir que no pone a parir a nadie.

R. Ahora, poco. Tiempo atrás, sí, asistí a muchos partos.

P. ¿Por qué esta exposición La mujer, un cuerpo, una vida?

R. Durante 48 años he aprendido de las mujeres. He visto la sociedad a través de sus ojos. He comprendido la injusticia a través de sus vivencias. Creo que esto es un homenaje a la mujer.

P. El primer bebé probeta español, Victoria Ana, fue cosa suya, y tiene 23 añitos. ¿Qué tal le ha salido?

R. No conozco bien cómo está actualmente. Es mucho más importante, creo yo, lo que la sociedad te da y lo que tú le das que los genes iniciales. Pero el padre de la criatura fue el doctor Pedro Barri, que trabajaba conmigo, y sigue allí. Yo soy el tío.

P. Mirando, mirando, ¿ha visto el punto G?

R. Nunca. El punto G es maravilloso, pero está aquí, en el cerebro.

P. Usted tiene hijos gemelos. Ha sido profeta en su tierra, o en su clínica.

R. Bueno [ríe], algo genético había. Pero no se hizo nada especial para que nacieran gemelos. La sorpresa me la llevé un mes de agosto calurosísimo. Y el calor todavía no se me ha pasado.

P. Entre quienes dieron a luz en su clínica, la mujer de Mariano Rajoy. ¿Teme que los niños salgan a papá?

R. Yo no tengo ningún temor. Pueden salir como quieran. Ya digo que una cosa son los genes y otra las modificaciones que luego el individuo recibe o se impone.

P. ¿Cree que la infanta Cristina le puso los cuernos por irse a la Tecnon?

R. La infanta Cristina tiene derecho a escoger el médico que le dé la gana. Sería absurdo decir que no me hubiera gustado que escogiera nuestra clínica. Pero es un ciudadano más, y yo me debo a todos los ciudadanos.

P. ¿Los monseñores dan mucho la vara en los temas de reproducción asistida o bioética?

R. No es que den la vara. Es que están poco documentados. Hay un principio básico: La ciencia busca la verdad; y si la encuentra, es irremediable aceptarla.

P. ¿Echa de menos sus pinitos en política con Adolfo Suárez?

R. Sí, porque para mí Suárez era una persona extraordinaria; y creo que un centro progresista hubiera sido muy interesante en nuestro país.

P. Cuando Esquerra lance su referéndum de autodeterminación, ¿usted qué hará?

R. Primero empezaré a reírme, y luego quizá llore.

P. Fue gauche divine total. ¿Le queda más de gauche o de divine?

R. Yo creo que me queda más de realismo. No me queda nada ni de gauche ni de divine.

P. Le ha gustado ser el ajo de todas las salsas.

R. No soy el ajo. Como máximo, soy el aglutinante.

P. Dicen que tiene un ego como una catedral.

R. Al revés. Mi mujer, que es una gran mujer, me enseñó a prescindir del ego hace 35 años. Yo llamo a las cosas por su nombre. Por ejemplo, me creo muy pequeñito. Y cada mañana tengo que animarme frente al espejo.

P. ¿Saca la pancarta?

R. Me digo: qué alto y qué fuerte soy. Y me digo: qué suerte estar bien, sano. Es lo único que me preocupa: la salud.

P. Cuentan que siempre ha sido muy seductor.

R. Yo no me lo considero en absoluto. Y ahora ya me considero anodino. Imperceptible.

P. Presumido y coqueto, sí.

R. No. Procuro vestir bien.

P. ¿En qué es tan manitas de oro como reza su fama?

R. Considero que la cirugía no son actos bruscos, sino algo como una música. La armonía en cirugía es fundamental, porque demuestra que la cabeza sabe lo que está haciendo.

P. Ya que conoce tanto a las mujeres, ¿me diría qué les pasa a los hombres?

R. Que tienen miedo a las mujeres, se lo aseguro. A su libertad, a su independencia, a que en sexo saben lo que quieren.

P. Rechazó ser presidente del Barça. ¿Es un catalán de bien?

R. Claro que soy un catalán de bien [ríe]. Soy consciente de mis limitaciones. Y mis pacientes no me lo hubieran perdonado. Aunque me gusta mucho el fútbol.

P. Adjetivos que dicen de usted: cariñoso, educado, atento, amable. Me dan ganas de adoptarle.

R. Pues adópteme. Me vendría muy bien. Sería la vida al revés. Sería fantástico. Dirían: Se ha retirado, y tiene una mamá joven que vela por él, y le ha comprado un coche.

P. Oiga: yo de coche no he hablado.

R. Pero bueno. Sí, sería fantástico.

PERFIL

Con 71 años y dos hijos, es un tipo encantador y feminista, que siempre ha hablado de humanización de la medicina y de tratar con mimo al o a la paciente. Practica el golf, "un maravilloso paseo que estropean el palo y la pelotita", le gusta disfrutar del tiempo y estar con su mujer, y está perdidamente enamorado de 'Chunga', su perra

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de abril de 2007

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