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Reportaje:

Riquelme vuelve a casa

Boca Juniors anuncia la cesión del jugador argentino del Villarreal hasta final de temporada

Riquelme dejará el fútbol español para regresar a su punto de origen, a su casa, a Boca Juniors. Si nada se tuerce en la negociación en el último instante, La Bombonera volverá a disfrutar de su ídolo por seis meses. Así lo anunció ayer el presidente del club bonarense, Mauricio Macri, en declaraciones puestas en cuarentena por su homólogo en el Villarreal, Fernando Roig. "La posible cesión está pendiente de la firma del acuerdo definitivo", dijo Roig. Al argentino le restan dos temporadas y media de contrato con el club castellonense.

El obstáculo en la posible solución salomónica del conflicto entre Riquelme y el Villarreal estriba en la duración del periodo de préstamo. "En un principio no estábamos de acuerdo con la cesión porque Román quería que fuera de un año y nosotros sólo admitimos hasta junio", puntualizó Roig a la espera de que Riquelme y Boca den su brazo a torcer para desbloquear la situación antes de las cuatro de la madrugada, hora española, instante en el que concluye el plazo de inscripción de jugadores para el Torneo Apertura argentino.

Si Riquelme retorna al club xeneize, el Villarreal aparcará momentáneamente un problema derivado de un choque de egos. La vanidad del jugador se tropezó con el autoritarismo del presidente, amo y señor del club castellonense. Ni uno ni otro han sabido gestionar un problema en el que no hay vencedores. Riquelme no podrá ejercer su profesión en un club familiar lejos del bullicio mediático del que huye y el Villarreal verá mermado su potencial y el plus de calidad que el argentino proporcionaba.

El problema entre Riquelme y el Villarreal surgió en vísperas del parón de liga navideño, un día antes de que el conjunto castellonense se enfrentase a Osasuna en El Madrigal el pasado 17 de diciembre. Riquelme se declaró en rebeldía por tener que regresar de las vacaciones el día 29 y no poder celebrar el año nuevo en su país. El comentario llegó a oídos de Roig, que intentó reunirse con Román para llamarle al orden. El argentino se hizo el remolón e instó al presidente a que, en caso de haber algún reproche, se lo comunicase a su representante. La explosión estaba cantada. Se juntaron mecha y la pólvora. "Obedecerá al club y cumplirá sus obligaciones o tendrá problemas conmigo", sentenció Roig. Tres días después, Riquelme, alegando molestias musculares, no viajó a Santander para jugar contra el Racing. La cuerda terminó por ceder. Y entonces Manuel Pellegrini, el técnico, con el pulgar del presidente hacia abajo, se sintió fuerte para dejar fuera de las convocatorias al icono mimado. "A los jugadores les pido respeto, compromiso y rendimiento", declaró Pellegrini. Riquelme carecía de las dos primeras variables. El Villarreal, después de tres temporadas de éxitos, se cansó de los privilegios de su estrella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 2007