_
_
_
_
Análisis:A LA PARRILLA
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La mirada en el hielo

Juan Cruz

María San Gil tiene una mirada que tiene que ver con su nariz; si arruga su nariz es que sonríe, y si la mantiene tensa, recta, casi punzante es que pasa por su interior una tormenta. De las personas que ejercen la política es, quizá, la que mejor sonríe, a todo el mundo. Hay una foto en la que ríe junto a sus adversarios Imaz y López, antes o después de un debate sobre el proceso de paz que ella detesta; están los tres riendo. De ese mismo día hay una foto con los mismos protagonistas pero con una aureola diferente. San Gil y los demás muestran un gesto hosco de la cara. Demasiada hosquedad en Euskadi, demasiada hosquedad en España, demasiada hosquedad para tanta esperanza.

Pero la cara de San Gil -su mirada- en esa imagen que ahora ha desplazado de todas las televisiones las restantes miradas es un renglón distinto de la vida; ahí, en esa mirada de rabia, se concentra como un puñetazo el pasado del País Vasco. Y de este país entero. Ella estaba allí, en el restaurante donde fue asesinado su amigo Gregorio Ordóñez, vio el gesto matarife -¡ella creyó que era una broma macabra!- del etarra, y corrió hacia él, hasta que se dio cuenta de que su carrera era inútil. Ahora, ante los jueces, y ante las cámaras de televisión, completó aquella mirada; "quería mirarle a la cara", dijo ayer en Tele 5, y le miró bien, como quien taladra el hielo ensangrentado. En Cuatro -en el noticiero de Gabilondo- la vi sostener la mirada, y caminar a cámara lenta, seguida por el resplandor terrible de la indiferencia del hombre que mató a su amigo. Hay una canción de Raimon sobre las manos que matan, "manos sucias de los que matan, manos limpias de los que mandan matar". No matan sólo las manos; la mirada de Txapote mató entonces una esperanza como quien mata un ruiseñor. De la mirada de María San Gil, y de muchas miradas, depende ahora que ya no haya manos que manden matar. Generosidad en la mirada, como un regalo del futuro. Ojalá.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_