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Crónica:Fútbol | 12ª jornada de Liga

Sublime Barça

Los azulgrana golean al Villarreal después de cuajar una actuación estelar con la mejor versión de Ronaldinho

Feliz y dichosa, pañuelo en mano y de pie, como mandan las ocasiones solemnes, la hinchada del Camp Nou abrazó entusiasmada a su querido Barça. Un reencuentro sublime en un día insospechado, como acostumbran a producirse los grandes acontecimientos. Largamente extrañado y añorado, por más aval que le diera el liderato, ayer reapareció la versión más artística del Barcelona. Fue un equipo más reconocible que nunca, virtuoso como ninguno, siempre delicado, finalmente estupendo en el juego. Ya no contó sólo los goles, como en Mallorca o Sofía, sino que anoche recuperó su explendor futbolístico. Volvieron a marcar Ronaldinho, Gudjhonsen e Iniesta. A diferencia de encuentros anteriores, sin embargo, el Barça tuvo pase, verticalidad, continuidad y sustancialidad. Musicalidad. Acostumbrada desde el verano a un estado de alerta permanente, la afición agradeció un ejercicio liberador como el saboreado ante el Villarreal. Acabó, al menos de momento, el manual de supervivencia en el estadio, y el Barça se sintió alegre y jovial, como si fuera Fred Astaire en un salón de baile o Mohamed Alí en un ring, o, como es el caso, Ronaldinho en un campo de fútbol.

BARCELONA - 4 VILLARREAL 0

Barcelona: Valdés; Zambrotta, Thuram, Puyol, Gio; Iniesta, Edmilson (Oleguer, m. 77), Deco; Giuly (Xavi, m. 67), Gudjohnsen (Ezquerro, m. 72) y Ronaldinho. No utilizados: Jorquera; Belletti y Sylvinho.

Villarreal: Barbosa; Javi Venta, Fuentes, Cygan, Arruabarrena; Cani, Senna, Josico (Tacchinardi, m. 46), Marcos; José Mari (Guille Franco, m. 46) y Forlán. No utilizados: Viera; Peña, Josemi, Somoza y Pereira.

Goles: 1-0. M. 34. Ronaldinho transforma un penalti cometido sobre Gudjohnsen. 2-0. M. 54. Gudjohnsen remata de cabeza un centro de Iniesta. 3-0. M. 69. Iniesta remata de media chilena un centro de Zambrotta. 4-0. M. 87. Ronaldinho controla con el pecho un centro de Xavi y bate a Barbosa con una tijereta.

Árbitro: Pérez Lasa. Amonestó a Cygan, Zambrotta, Fuentes, Cani, Arruabarrena, Ronaldinho y Tacchinardi.

78.417 espectadores en el Camp Nou. Se guardó un minuto de silencio por Joaquim Xicoy, ex presidente del Parlamento catalán, y de Francesc Mitjans, arquitecto del Camp Nou.

Reapareció el delicioso Ronaldinho y también el entrañable Barça. Los azulgrana se marcaron un partido admirable por lo bien pensado, mejor jugado y felizmente resuelto ante un Villarreal desfigurado, dimisionario desde que tomó un penalti discutible, presa de la melancolía del ausente Riquelme, falto de la aceleración de Nihat, entregado a Forlán, un pistolero que acude siempre al Camp Nou con el rifle con el que abatió a Eto'o en el litigio por el pichichi.

Quiso y no pudo Forlán, y el Villarreal, que se apagó con el tiempo, víctima de la velocidad del Barcelona, especialmente despierto, rápido en las transiciones, muy enfocado al área contraria. Atacaba rápido y raso el Barça, activado por el juego minucioso y exquisito de Iniesta, el excelente instinto futbolístico de Deco y la habilidad y el desequilibrio del mago Ronaldinho, mejorado con el paso de los días, seguro de su ascendiente, a gusto con su rol de astro.

El partido nunca estuvo en punto muerto para suerte de la gent blaugrana, convencida de que los síntomas que ofrecía la jornada eran un certificado que garantizaba la victoria. Agradeció el Barcelona el aseo y también la mansedumbre del Villarreal, y maduró el encuentro desde la intensidad con la precisión y la grandeza de los equipos con estilo. Estirado como estaba el campo, los azulgrana alcanzaron la cancha adversaria por los dos costados, a partir de Giuly y de Ronaldinho, con los extremos o los interiores, y también desde el balcón del área, impulsados por la jerarquía de un excelso Edmilson,

El gol se daba por descontado en el Barcelona. Por más que Barbosa se acreditara como un prometedor portero, las llegadas azulgrana se sucedían con tanta frecuencia que en la grada se apostaba por el minuto y el autor del tanto, sin ánimo de faltar a nadie, ni al rival, igualmente entregado a la causa barcelonista, como también el árbitro, que pitó penalti cuando Gudjhonsen cayó en el área después de sentir la pierna de Cygan. Asistido en largo por Ronaldinho, el ariete es infalible cuando se da media vuelta: es gol o penalti.

No perdonó Ronaldinho, asistente y goleador al mismo tiempo, nuevamente jugador universal. El brasileño arrastró al equipo hacia una actuación estupenda por más que desde la rivalidad se pueda apuntar al árbitro, intervencionista en el penalti y pasivo cuando Gudjhonsen cabeceó un centro de Iniesta en una acción discutible de fuera de juego, por más que no lo pareció. Gudy finiquitó el encuentro y abundó en la autoridad futbolística del Barcelona, muy por encima del Villarreal y de Pérez Lasa.

A Pellegrini le faltaron jugadores para combatir el despliegue del Barça, que después se adornó con jugadas maravillosas y goles tan bellos como serenos. El tanto de Iniesta fue especialmente celebrado, por ser quien era el autor y por la dificultad del remate, pues el volante remató con una media chilena. Nada comparable, en cualquier caso, con el gol de Ronaldinho por imposible: Xavi templó al segundo palo y el brasileño paró la pelota con el pecho, se dio media vuelta para evitar a Cygan al tiempo que remataba de espaldas con la derecha al palo imposible del meta. Un giro prodigioso y un remate celestial. La mejor manera para poner el punto final a un partido que el Barça saboreó especialmente por esperado y finalmente encontrado.

Ha vuelto Ronaldinho y también el Barça más seductor, campeón de Liga y de Europa, justamente cuando se recelaba de su momento de juego. Así de imprevisibles y caprichosos son los genios. Y el Barça fue ayer puro arte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de noviembre de 2006