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Fútbol | Liga de Campeones

El Celtic gana al United y el Milan pierde con el AEK

El Milan, un equipo diseñado para ganar títulos, lleno de nombres de postín, anda enfangado en la Liga italiana y con su técnico, Carlo Ancelotti, cuestionado. Desde ayer, también cosecha malas noticias en la Champions, la competición que estaba salvando su cuenta de resultados: el Milan perdió en Atenas ante el AEK del español Serra Ferrer, y prolongó una crisis que amenaza con dejar a su técnico sin banquillo (1-0). Fue una noche más que gris de todo el equipo italiano: Inzagui falló tres goles sólo ante el portero y la zaga milanista, que gasta fama de contundente, concedió ocasiones impensables a los griegos. Julio César, de libre directo, marcó el tanto de la victoria.

Mientras Ancelotti sufre los rigores de los resultados, Sir Alex Ferguson, técnico del Manchester United, sufre los de las alineaciones. El entrenador escocés, confiado en la buena marcha de los suyos, se dejó a medio equipo titular en el banquillo hace dos jornadas en Copenhague, y perdió. Ayer, sabedor del encendido partido que le esperaba en Glasgow, jugueteó en la previa con la idea de dejar a sus estrellas en el banquillo, pero no cayó en la trampa. No le sirvió de nada: el Celtic se impuso con un gran tanto de falta del japonés Nakamura, un jugador de corte fino y elegante, tanto que casi choca verle en las aguerridas filas escocesas. El Celtic ya está en octavos de final. Y el United se lo tendrá que jugar todo en la última jornada contra el Benfica. Fue cuestión de un disparo: Mejuto González, el árbitro español del partido, señaló un penalti a su favor cuando el partido ya moría. Falló Saha. Paró Baruc. Y Ferguson se volvió a Manchester pensando en el Benfica (1-0).

El equipo portugués, precisamente, firmó una de las goleadas más abultadas de la jornada. Agarrados al vértigo de Simao en la banda izquierda, los portugueses se deshicieron en el primer tiempo del Copenhague. Fueron tres goles. Pudieron ser muchos más (3-1).

El mismo resultado, pero por un camino muy distinto consiguió el Arsenal de Cesc frente al Hamburgo. Los alemanes, que ya estaban eliminados, abrieron el partido con un excelente gol de Rafael Van der Vaart. Luego, se atrincheraron. El Arsenal, que vive entre dudas, asedió el área alemana durante todo el primer tiempo, sin resultado. Cuando un magnífico pase de Cesc encontró al holandés Van Persie, el Arsenal empató y cambió el partido. El campo siguió inclinado hacia el área alemana. Y los ingleses acabaron desatados y goleando, espoleados por la calidad de Henry y la velocidad supersónica del jovencísimo Walcott, que salió en la segunda parte y tuvo tiempo para inventarse un magnífico centro en carrera, aprovechado por el ex madridista Baptista (3-1).

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