Reportaje:

Muy temido, poco amado

Al igual que algunos pilotos, Ecclestone, patrón de la fórmula 1, relativiza la retirada de Schumacher, rival de Alonso en el GP de Brasil

Al parecer, o así se desprende al menos de las últimas declaraciones de varios implicados, no todo el mundo va a echar de menos a Michael Schumacher cuando el próximo día 22, al término del Gran Premio de Brasil, abandone la fórmula 1. El último en relativizar la retirada del siete veces campeón del mundo ha sido Bernie Ecclestone, el patrón de la competición: "Villeneuve, Montoya y Schumacher serán bajas muy sensibles para la próxima temporada, sobre todo la del alemán", opinó Ecclestone a la revista Grand Prix. "La retirada de Schumi, sin embargo, no es comparable a la de Senna porque el brasileño tenía más seguidores y era más carismático. El adiós de Schumacher no será una tragedia". Y, con vistas a mantener el interés de la f-1, concluyó que la llegada de pilotos como Hamilton, Vettel, Nico Rosberg y Kubica aseguran el interés por el circo. "Hace tres años nadie conocía a Fernando Alonso", recordó el jefe, y "ahora es el campeón del mundo".

El propio Alonso ya se pronunció cuando la Federación Internacional le sancionó en el Gran Premio de Italia: "Perderemos a un gran campeón y un rival con el que todos disfrutamos corriendo, pero quizás gane mucho el deporte. Michael es el piloto más antideportivo de la historia". Y, en Radio Marca, sentenció: "Zidane se fue con más gloria que Schumacher".

Damon Hill, campeón en 1996, se pronunció en términos más suaves hace unos días: "Siendo sinceros, Schumacher es un competidor brillante y duro, pero el espectáculo desapareció con su dominio". Y Jacques Villeneuve, que conquistó el título en 1997, asevera cada vez que se le pregunta: "Nadie recordará a Schumacher como un gran campeón sino como un piloto sucio y mentiroso. Senna o Prost obtuvieron un status de héroe que el alemán nunca tendrá".

Incluso ahora, en vísperas de la carrera de Brasil, en la que a Alonso le falta un punto para ser campeón, se especula con la posibilidad que Schumacher pueda "jugar sucio"en su intento de alcanzar la octava corona -necesita ganar y que Alonso no puntúe-, extremo que el director de motores de Renault, Denis Chevier, descarta: "Ferrari necesita acabar con sus dos coches para optar al título de marcas. No imagino ninguna treta".

Y especialmente ilustrativa fue también la crónica de Igor Gedilaghine para AFP desde Monza cuando el alemán anunció que se jubilaba a final de curso: "Schumacher ha marcado una huella imborrable después de conquistar todos los récords, pero pese a sus estadísticas dignas de admiración, le falta el aura de alguno de sus precedesores. No ha regresado de los muertos como Niki Lauda. No cruzó la Camarde [muerte] en la cima de su arte como Jim Clark. No irradia luces místicas como Ayrton Senna. No tiene la madera de héroe de Juan Manuel Fangio. No tiene el tipo de bonachón de Keke Rosberg. Está lejos de la clase so british de Jackie Stewart. No tiene la cabeza caliente de Nigel Masell. Ni el humor de Nelson Piquet. Pero estadísiticamente es el más grande".

A sus 37 años y con 10 puntos menos que Alonso, Schumi es temido hasta en la última carrera, una prueba más de su competitividad y grandeza. Mientras esté en la pista será difícil que alguien tenga un guiño de complicidad con el alemán; después, seguro que será diferente, y hasta puede que se le añore.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 11 de octubre de 2006.

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