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Reportaje:

"El Juventus no me hubiera traspasado sin el descenso"

Cannavaro, presentado por el Madrid, hereda el número 5 de Zidane, lo que asegura le supone "un honor, no un peso"

El nuevo central del Real Madrid para las tres próximas temporadas, Fabio Cannavaro, fue presentado ayer en el Santiago Bernabéu. El presidente de honor, Alfredo Di Stéfano, le entregó su nueva camiseta con el número 5. El mismo dorsal que llevó en el último Mundial y también el mismo que llevaba Zinedine Zidane hasta la temporada pasada en el club blanco. Pero Cannavaro no se deja impresionar. Aunque definió a Zidane como "el jugador más grande del mundo" aseguró que sucederle es "un honor pero no un peso".

El defensa insistió sobre todo en la "importancia de llevar la camiseta de uno de los clubes más grandes" y destacó a algunos de sus nuevos compañeros, como Raúl, Ronaldo o Beckham. "Me he enfrentado a ellos como rival y eran muy difíciles de marcar", apostilló el central rematando la frase con la sonrisa que lució durante todo el acto. El jugador llegó al palco de honor del Bernabéu con quince minutos de retraso sobre la hora prevista. Tal y como se esperaba, compareció con traje oscuro, corbata y camisa blanca. Iba vestido para una gran ocasión, como se encargó de recordar el presidente, Ramón Calderón, que le arropó junto con la nueva directiva.

Mientras se hacía fotos en el césped del Bernabéu hubo hinchas que le gritaron "Duce, Duce"

Calderón fue el primero en tomar la palabra para destacar que se trataba del primer fichaje que presenta su junta directiva. "Es un número uno, con capacidad de liderazgo para encabezar un equipo campeón", declaró el máximo dirigente del Real Madrid. Posteriormente fue el momento de bajar al césped y cambiar el traje por la equipación blanca. También era el momento de acercarse a los aficionados, que hasta entonces sólo habían podido ver al futbolista a través de las pantallas de televisión.

La aparición de Cannavaro en el terreno de juego provocó la ovación de los cientos de hinchas que ocupaban la parte baja de uno de los córneres. El central posó para los medios gráficos y regaló dos balones a la grada. Cuando parecía retirarse, la afición silbó. Querían ver más tiempo a su nuevo ídolo. Cannavaro se acercó de nuevo a la esquina que ocupaban los aficionados y realizó gestos de victoria. No se descompuso cuando unos pocos hinchas le vitorearon al grito de "Duce". Alguno incluso se atrevió con el saludo fascista, pero Cannavaro no hizo ningún caso aparente y continuó repartiendo sonrisas.

El gesto amable ni siquiera se le borró cuando, ya en la conferencia de prensa, le preguntaron por la situación del fútbol en Italia. Eludió la polémica y se limitó a señalar que si el Juventus no hubiera sido sancionado, el club italiano "difícilmente habría aceptado la oferta del Real Madrid". En cualquier caso, se mostró muy agradecido con su nuevo equipo "porque a los 33 años

[los cumplirá el próximo 13 de septiembre] supone una oportunidad de continuar en la elite durante dos o tres años". Aún dijo más: Cannavaro nunca ha ganado la Liga de Campeones, que valoró como "uno de esos objetivos que dan fuerza para continuar", y espera lograr el único gran título que le falta en Madrid. El futbolista napolitano juega "con la misma ilusión que a los ocho años". Por eso continuó sonriendo cuando un periodista enumeró la lista de italianos que han pasado por la Liga española y le preguntó por qué muchos fracasaron. "Has olvidado a Carboni", respondió divertido Cannavaro, en alusión al lateral que llegó con 32 años al Valencia y se retiró este año tras nueve temporadas en primera. Ayer ningún reto parecía asustar al robusto central italiano, de 1,75 de estatura, que ganó la Copa del Mundo hace 17 días y fue elegido como segundo mejor jugador del Mundial, precisamente por detrás de Zidane.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de julio de 2006