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Funeral y protestas en el aniversario de la tragedia de Guadalajara

Guadalajara

Varios familiares de víctimas del incendio de Guadalajara abandonaron anoche el funeral del primer aniversario de la tragedia en protesta por la reserva de bancos para las autoridades políticas. Unas 2.000 personas, 1.000 dentro de la iglesia Fuerte de San Francisco y otras tantas en las inmediaciones, recordaron a las 11 fallecidos en la misa funeral que ofició el obispo de esta diócesis, José Sánchez.

Asistió el presidente del PP, Mariano Rajoy -que fue recibido con aplausos y también con algún abucheo-, acompañado por la candidata de su partido a la presidencia de la Junta, María Dolores de Cospedal, mientras que por parte de la Junta de Castilla-La Mancha la máxima autoridad fue el vicepresidente del Gobierno regional, Fernando Lamata, y por el Gobierno central el subdelegado del Gobierno en Guadalajara, Juan Pablo Herránz. Durante más de seis horas, hasta la cita del funeral, estuvieron encerrados cuatro familiares en la Delegación de Medio Ambiente de la Junta y desde allí se dirigieron al Fuerte de San Francisco coreando: "No les mató el fuego, sino la falta de coordinación", y pidieron la dimisión del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda.

Los actos en recuerdo de los fallecidos acabaron con una concentración, en la que se guardó un minuto de silencio y se leyó un manifiesto en el que la Asociación de Víctimas del Incendio de la Riba de Saelices denunció el "abandono" que han sufrido "por parte de la Junta" en este año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de julio de 2006