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Entrevista:Estrategias - Schindler | CARLOS GUEMBE

"Nos quedamos en España por su productividad"

En tiempos de dolorosas deslocalizaciones hacia Asia y Europa del Este, Schindler, segundo fabricante mundial de ascensores y primero de escaleras mecánicas, apuesta fuertemente por España. La prueba está en la reciente inauguración de su nueva planta de producción de Zaragoza, con la que sustituye a las históricas instalaciones de la empresa, presente en nuestro país desde 1946. Desde la capital aragonesa, Schindler, firma familiar con origen y sede central en Suiza, exporta componentes de seguridad y máquinas eléctricas para ascensores de todo el mundo.

Un total de 595 personas constituye la plantilla de Zaragoza. En el conjunto de España son casi 3.500 empleados, incluyendo las filiales. Sus beneficios ordinarios en 2005 en nuestro país fueron de 33,5 millones de euros, frente a 29 millones de 2004. Carlos Guembe asumió la dirección general para España y Portugal de la firma, en la que lleva 16 años, el pasado 1 de enero.

"El 85% de los ascensores de Schindler es para viviendas, y uno de mis objetivos es que crezca la cartera con contrato de mantenimiento"

Pregunta. ¿Qué les ofrece España para no seguir la ruta de otros, que trasladan producción a países más baratos?

Respuesta. Nos quedamos aquí por la productividad y la calidad de la planta de Zaragoza. Nuestra prioridad es la calidad por encima de otros factores. Por este motivo seguimos manteniendo parte de la producción en Suiza, pese a que sea mucho más caro que cualquier país del este de Europa. Aunque Zaragoza no sea central, geográficamente hablando, para nuestros mercados europeos, al sopesar si seguir o trasladar la fábrica pesó más la calidad que otros elementos puramente económicos.

P. ¿La nueva fábrica da a entender una voluntad de crecer en nuestro país?

R. La superficie actual de la fábrica cubre sólo una parte de la parcela que tenemos. Estos cambios se hacen pensando en que vamos a crecer. Lo lógico es que las máquinas y los componentes de los ascensores se fabriquen cada día en mayor número. Además del foco fabril y las divisiones de I+D, en Zaragoza también tenemos la central de pedidos para toda Europa y un centro de ingeniería que da servicio a España y Portugal. La confianza de Schindler en España es muy grande. Un 75% de lo que se fabrica en Zaragoza se destina a la exportación.

P. ¿Cuáles son sus planes, además de pilotar la nueva planta?

R. La misión de la compañía es el liderazgo, que está ligado con la innovación. El mercado español es potentísimo dentro de la firma, con un potencial de crecimiento enorme, que va al compás del desarrollo del mercado inmobiliario. El 85% de las unidades de Schindler es para viviendas. Uno de mis objetivos es que crezca la cartera de ascensores con contrato de mantenimiento, que supone el 60% de la facturación. En este terreno, las cifras crecen en España un 10% anual.

P. ¿En qué grandes obras recientes han tomado parte?

R. Entre otras, hemos puesto los ascensores de la terminal 4 de Barajas. Y vamos a poner los de las torres de Sacyr Vallehermoso e Inmobiliaria Espacio en los terrenos de la antigua ciudad deportiva del Real Madrid; los del edificio residencial más alto de España, Torre Lugano, en construcción en Benidorm, y los de la Torre Meridiana y el hotel Habitat Sky en Barcelona. También acabamos de contratar los últimos tres centros de El Corte Inglés, en Elche, Albacete y Jaén.

P. ¿De cuántas unidades disponen?

R. Tenemos una cartera de más de 100.000 ascensores funcionando en España, lo que nos convierte en la segunda compañía del sector, con la responsabilidad de que cada día muevan a la gente de forma fiable y segura. En números redondos, a escala mundial Schindler mueve a diario a unos 800 millones de personas, de los que un 15% corresponde a España, teniendo en cuenta que un mismo individuo realiza varios trayectos cada día.

P. ¿Qué innovaciones han lanzado últimamente?

R. El último modelo para el mercado residencial, el 3300, cuenta de serie con un sistema de evacuación, de manera que, si hay un corte eléctrico, se activan unas baterías autónomas y el ascensor transporta a quienes se han quedado encerrados hasta la planta más cercana. Una vez allí, se abren las puertas automáticamente.

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