Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

María Esteve, principal impulsora de la obra de su padre

La actriz María Esteve, hija del coreógrafo Antonio Gades y de Pepa Flores (Marisol), es la que impulsó la fundación que a su vez sostiene a la compañía. Además de la representación de Carmen, hoy y mañana en el Matadero de Madrid, Esteve ha cerrado una amplia agenda de trabajo para la compañía.

"Estrenamos otros montajes de mi padre, como Bodas de Sangre y Suite Flamenca a finales de mes en Nerja; después tenemos una gira por Castilla La Mancha y, a continuación arrancamos una gira que nos llevará por Japón y Corea y de la que regresaremos ya en marzo del año próximo", enumera la hija de Gades.

Pero ahí no acaba la tanda de proyectos ya que a partir del 19 de julio El Corral de La Morería (Morería, 17; www.corraldelamoreria.com) albergará una exposición sobre el artista. "Son fotos, paneles y frases que Antonio escribió", adelanta María Esteve.

Y, por soñar otros proyectos, la hija de Gades se aventura a anunciar una escuela y un premio que lleven el nombre del desaparecido coreógrafo. "Partimos de algo muy pequeño pero con un esfuerzo e ilusión muy grandes por cuidar y difundir el patrimonio artístico de mi padre; las ayudas no son muchas pero lo suplimos con amor y dedicación", reconoce Esteve.

La responsabilidad de manejar la herencia artística de Antonio Gades absorbe todo el tiempo de la actriz: "He aparcado un poco mi profesión y soy más selectiva porque la labor dentro de la fundación es tan bonita y tan intensa que estoy muy volcada en ella", remata.

Antonio Gades (muerto en Madrid en julio de 2004, a los 67 años) creó su compañía en los años sesenta. La formación estuvo rodeada de éxitos desde su nacimiento hasta que en 1975, durante una estancia en Bolonia, el bailarín recibió la noticia de la pena de muerte para cinco compañeros que se oponían al régimen franquista. Su sentido de la responsabilidad moral le llevó a disolver la compañía y retirarse de la danza, a la que regresó tres años después tras el clamor y la insistencia del público y de numerosos compañeros de profesión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de julio de 2006