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Entrevista:EL RETROVISOR | Alemania 2006

"Mi padre quería que perdiera"

El portero Ramón Quiroga generó sospechas al caer con Perú por 6-0 ante Argentina, su país de origen y que necesitaba la goleada, en 1978

Un repartidor de diarios apodó a Ramón Quiroga (Rosario, Argentina; 55 años) El Chupete. "A veces me encontraba en una casa que no era la mía. Mi mamá no tenía leche y una vecina me daba el pecho", cuenta Quiroga, que se hizo un hueco en la historia de los Mundiales por dos razones: siendo portero, el francés Robert Wurtz le sacó la tarjeta amarilla por una falta en el centro del campo. Además, la Argentina de Kempes le metió seis goles en 1978 -necesitaba justamente una goleada así para seguir en liza- cuando él se había nacionalizado peruano.

Pregunta. ¿Se puede saber qué hacía en el centro del campo?

Respuesta. Fue en una jugada en el minuto 89 con Deyna, en la segunda fase de Argentina 78, contra Polonia (0-1). Era estupendo. Como Lato. Recuerdo con mucho cariño a los polacos: Smolarek, Tomaszewski...

"Cuando ganas, eres peruano. Si no, escuchas que te dicen: 'Mira a ese argentino"

"Alguna vez un defensa me gritó: '¿Adónde vas, 'kamikaze'?'. Siempre hay alguno"

P. Ya, ya..., ¿pero por qué le amonestaron?

R. ¡Ah! Estaba un poco adelantado.

P. En el centro de la cancha.

R. Sí, bueno..., encaré a Deyna por el costado derecho, me la robó y no tuve más remedio que entrarle fuerte. Así fue como vi la amarilla. Me colgué de su hombro para frenarle.

P. ¿Le dio tiempo a llegar a la portería?

R. ¡Afortunadamente! Si no, imagínese...

P. Visto lo visto, lo de Higuita no era para tanto.

R. Yo me adelanté a mi época. Prácticamente, era el líbero del equipo. Y jugaba muy bien con los pies. No es casual que fuera habilidoso. No era raro que en los entrenamientos hiciera 45 minutos de arquero y 45 de jugador de campo.

P. ¿Cómo reaccionaban los demás equipos cuando le veían en el círculo central?

R. Había quienes se quedaban anonadados. Pero sólo concedí un gol. Me lo marcó el volante de la selección peruana en un partido de Liga. Desde el centro del terreno. Mejor que te los hagan por arriba que por abajo.

P. ¿Sus defensas andaban bien del corazón?

R. Muy bien. Nos conocíamos de memoria. Prácticamente, era la defensa del Sporting de Cristal. Alguna vez alguno me dijo: '¿Adónde vas, kamikaze?'. Siempre hay alguno.

P. ¿Cómo se hace peruano un argentino?

R. Llegué a Perú muy jovencito y me nacionalicé porque habían tenido una mala experiencia. Si Perú no acudió al Mundial se debió a los errores de los boleros. El otro portero también era argentino de origen, Humberto Ballesteros.

P. ¿Qué se siente? ¿Peruano? ¿Argentino? ¿Las dos cosas? ¿Ciudadano del mundo?

R. En Argentina tengo a mi familia y en Perú me casé y nacieron mis hijos. Llevo 37 años viviendo acá. Cuando acudí al Mundial de 1978 no hubo problemas. Al fin y al cabo, ustedes tienen a Pernía.

P. El sentimiento sería especial.

R. Claro, vas a jugar en tu país [Argentina] a defender a tu país [Perú].

P. Suena contradictorio.

R. Es posible.

P. ¿Qué tal los barras bravas? ¿Simpáticos?

R. Mire, Argentina es un sitio muy especial para el fútbol. Está a rebosar de fanáticos. Yo en ese instante era un espía, como quien dice. Pero nunca me amenazaron, ni a mí ni a mi familia, como se ha dicho.

P. Empezaron muy bien.

R. Vencimos a Escocia e Irán y empatamos con Holanda. Quedamos primeros de grupo. Terminamos muy bien y terminamos muy mal porque en la siguiente fase no ganamos ningún partido. El problema fue arrancar con Brasil (0-3). Con Argentina no pasa eso.

P. Pues menos mal...

R. Se cometieron muchos errores. Les regalamos tres goles. Poco pude hacer. Me las tuve que comer, aunque no tuve la culpa de ningún gol.

P. Se juntaba todo. Partido contra Argentina, en Rosario...

R. Perdimos desastrosamente. El primer tiempo caímos 2-0. Nos estábamos cayendo a pedazos. El primero lo marcó Kempes tras robar la pelota. Luego, Tarantini en un córner. El error fue de los centrales.

P. ¿Cómo afrontaron la segunda parte?

R. Mal. Peor. Te sientes raro... Yo había jugado con Bertoni en Independiente. Conocía a la mayoría de los argentinos.

P. ¿Cómo se portó la prensa?

R. Cuando ganas, eres del país del que te has nacionalizado. Cuando pierdes, te dicen: 'Mira ese argentino'.

P. No pasó por su casa?

R. Para nada. Me fui corriendito a Lima.

P. ¿Y sus padres?

R. Mi padre estaba en el campo. Como todo padre, lo pasó mal. Cuando su hijo juega y no gana... Pero, por otro lado, estaba Argentina; por el otro, su hijo... Quería que perdiese. Ya me rogaba que lo hiciera cuando estaba en Independiente porque era hincha de Newell"s Old Boys.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006