Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OTRA MIRADA | Alemania 2006

¿Sin comentarios?

La BBC está arrasando gracias a su nuevo sistema de retransmisión de los partidos del Mundial. Ofrece a los espectadores tres posibilidades. Escuchar tan sólo el sonido ambiente del estadio sin ninguna narración durante el partido. Optar por su locutor habitual, el infatigable John Motson. Y una tercera, dar la alternativa al joven ganador de un concurso previo. Todo bien civilizado, ¿no?

Hace mucho tiempo que los narradores de los partidos son tan importantes como el partido mismo. A estas alturas el mítico gol de Maradona en el Mundial de México todo el mundo sabe que lo marcaron a medias entre Diego que conducía la pelota y Víctor Hugo Morales que empujaba desde Radio Argentina.

Alguna gente prefiere la locución de la radio porque encuentra allí el fanatismo que la televisión modera. Allí los saques de banda parecen oportunidades de gol. La cierta asepsia de José Ángel de la Casa, sólo rota en momentos míticos como el gol de Señor contra Malta, fue fundamental para evitar suicidios en la derrota habitual de nuestra armada vencible. Su tono está tan unido al fútbol español como la voz de Matías Prats a los nodos de Di Stéfano.

Pero los tiempos están cambiando. Cuando llegan los amigos a casa para vaciarme la nevera con la excusa del Mundial, se pasan la primera media hora del partido discutiendo qué comentarios elegir. Ya no nos peleamos por defender una alineación con Cesc de titular o Iniesta de último enganche. No, ahora discutimos sobre el locutor. Por cierto, ¿pasan los comentaristas control antidopaje? Para algunos ver la televisión con un tipo que te recita quién lleva la pelota y si ha salido a córner es tan absurdo como si te narraran las acciones mientras ves una película porno.

Al locutor se le suma el especialista. Forman pareja, oscilando desde policía bueno y policía malo, hasta Esteso y Pajares. El comentario técnico se inventó para aplicar al fútbol eso de cuando vamos al Museo del Prado y pillamos a un guía explicando las Meninas y acercamos la oreja. Robar algo de conocimiento detrás de lo que nuestros ojos no alcanzan a ver. No es un trabajo fácil y casi siempre la conclusión de un comentario suele ser: "El balón ha salido", "la ha tocado con la mano" o el ya clásico "ahora nos vendría bien un gol".

Con la misma precisión con que recordamos la película que fuimos a ver en nuestra primera cita o la música que sonaba cuando la mujer que amábamos nos ignoró en las fiestas del pueblo, así una emoción deportiva está asociada al narrador. Menuda decisión, por tanto, la de poner una banda sonora a la épica victoria o a la inconsolable derrota. No es poca cosa. ¿Probamos tan sólo con el sonido ambiente? ¿O necesitamos que nos hablen de cosillas mientras Brasil nos aburre intolerablemente? La BBC vela por los suyos acercándoles la verdadera democracia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2006