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José Luis Serrano cuestiona en una novela la existencia de la invasión árabe y la Reconquista

El escritor granadino coloca como protagonistas de 'Zawi' a Almanzor y un mercenario

El escritor granadino José Luis Serrano acaba de publicar en Roca Editorial su última novela, Zawi, que promete no dejar indiferente a nadie. Basada en hechos históricos, la versión de la historia que ofrece el novelista granadino no sólo se aleja de la que podríamos llamar oficial, sino que propone una completamente diferente que huye de "mitos" como la invasión de los árabes o el comienzo de la Reconquista en Covadonga. José Luis Serrano trabaja como profesor de Derecho en la Universidad de Granada.

"Comencé queriendo novelar las memorias de Abdalá, el último rey zirí de Granada, que escribió en el exilio. Pero sólo la documentación de las tres primeras páginas me aportaban información suficiente para escribir un libro", asegura el autor.

La estrecha vinculación del libro con los hechos históricos que se narran ha obligado al novelista a insertar una cronología y un glosario en la edición para responder a la pregunta de qué es o no verdad. "Todo lo que está en la cronología es verdad, lo que pasa es que no todo lo que hay en la novela es producto de la fantasía", aclara.

"Documentándome para escribir sobre este libro me he indignado muchas veces, porque resulta que todas las cosas no son como nos las habían contado. Por ejemplo, pocos saben que Almanzor era de Málaga y que su lengua procede del latín ¿Cómo nos han explicado la Historia? Nos han contado que Al-Ándalus conquistó la península y que en Covadonga comenzó la Reconquista que terminó en Granada, sin embargo los árabes nunca nos invadieron como raza, porque entre otras cosas eran un pueblo que no conocía la herradura y que difícilmente podrían haberlo logrado".

Bajo estas premisas, la versión que propone Serrano habla de una guerra civil entre distintos pueblos godos, añadida a la entrada del Corán, que, según el autor, no se produce en el siglo VIII, sino en el siglo XI con la llegada de los almorávides. Entre los datos que aporta para sustentar este argumento se encuentra una carta que el obispo de Córdoba, San Eulogio, dirigió al prior de Leyre y en la que le agradece haberle permitido disfrutar de su biblioteca en la que, en el año 805, descubrió la existencia de "un poeta nefasto" llamado Mahoma. "Se supone que llevábamos siglo y medio invadidos pero San Eulogio no sabía quién era Mahoma", dice el autor.

Entre las sorprendentes afirmaciones que realiza Serrano también destaca la de que la Mezquita de Córdoba no es tal, sino una basílica arriana. "¿Qué culto permite un mar de columnas entre el oficiante y el público? Ni el musulmán ni el católico actual. Esa arquitectura no es tan incompatible con la sinagoga, pero lo más probable es que provenga de un ritual perdido propio del cristianismo unitario", asegura.

Construida en medio de esta propuesta de la realidad histórica de la época, las figuras de Almanzor y su mercenario, Zawi, son las protagonistas de una novela escrita en primera persona del plural con el propósito de imitar a La Iliada. "Es ahí, en lo más antiguo de nuestra civilización donde estaba la mezcla entre la epopeya de la Historia y la lírica de la lengua".

Estructura política

Pero, si nada es como nos lo han contado, ¿en qué situación queda la Historia de Andalucía? ¿Existe una realidad histórica nacional? En opinión de Serrano, no. "Antes de 1981, de la entrada en vigor del Estatuto de Carmona, Andalucía no existió. Basta con mirar a Madrid para darse cuenta de que se trata de una ciudad culturalmente andaluza. La cultura andaluza es milenaria pero jamás ha tenido ninguna estructura política. Andalucía no es España, pero España es Andalucía. Ésa es la razón de que el nacionalismo andaluz nunca puede pretender la construcción de un Estado, y precisamente eso que no es un Estado es de lo que yo he querido hablar en la novela", afirma.

Por último, Serrano encuentra algunos parecidos entre la guerra civil que, según él, se libró en la península en 1009 y la Guerra Civil de 1936. "La guerra de 1009 comienza con un enfrentamiento entre mercenarios. Almanzor, que quiere garantizar su poder, disuelve las formas de organización militar de los andaluces. Los mercenarios sí que iban a aceptar la organización tribal. Cuando se distribuyeron Al-Ándalus, Almería se la quedó un vasco, Jairan, y Elvira, un beréber, Zawi. Al ver las imágenes de la Guerra Civil del año 36 con la guardia mora y los requetés, sientes como si la Historia se repitiera. Es curioso, pero tanto España como Marruecos tienen todavía como leyenda fundacional la Reconquista", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de mayo de 2006