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Reportaje:

Ambición al galope

El Sevilla, de la mano de hierro de Del Nido, aspira ya a todo

"¡Viva el campeón de Liga! ¡Viva el campeón de Europa!", gritó el presidente sevillista, José María del Nido, el pasado jueves en el salón de las grandes ocasiones del Ayuntamiento de Sevilla. En realidad, su equipo venía de ganar la Copa de la UEFA en Eindhoven, pero no está del todo claro que se equivocara. El Sevilla acaba de finalizar la temporada de más éxitos en sus 101 años de historia con el citado triunfo en la Copa de la UEFA y la tercera clasificación consecutiva para competir en Europa. Pero quiere más. Y, sobre todo, lo quiere su presidente.

El rotundo éxito no significa que la temporada haya sido fácil. Con el equipo jugando en China varios partidos de la pretemporada llegó la noticia de la venta de su indiscutible estrella del momento: Baptista. El brasileño había llegado al club como medio centro defensivo procedente del São Paulo por poco más de tres millones de euros. Como sevillista marcó 50 goles en dos temporadas, sumando los de la Liga, la Copa española y la de la UEFA. Baptista se negaba a renovar un contrato que acababa al final de esta temporada y el Madrid pagó 24 millones de euros por él.

"¡Viva el campeón de Liga! ¡Viva el campeón de Europa!", gritó el presidente

Del Nido tuvo que hacer equilibrios verbales para justificar la venta del máximo responsable de los éxitos en la última etapa de Joaquín Caparrós, otro que abandonó el club en el verano con lágrimas en los ojos y un enfado poco disimulado con el presidente. La lista de salidas se completó con Sergio Ramos, un lateral de 18 años por el que el Madrid pagó los 27 millones de su cláusula de rescisión y le dio la jefatura de su línea defensiva.

Del Nido justificó las tres salidas muy a su estilo: al contraataque. Sobre Baptista, empleó el mismo argumento que esgrimiera sobre la venta de Reyes al Arsenal. Del Nido aseguró que ambos traspasos habían conseguido acabar con la deuda largamente arrastrada por el club. La salida de Ramos no necesitaba explicación, ya que el Madrid pagó la cláusula de rescisión -el defensa amenazó el pasado martes con contar toda la verdad tras recibir una catarata de insultos desde la grada durante el partido liguero entre el Sevilla y el Madrid-. Aun así, el presidente sevillista les dijo a los socios que se acostumbraran, ya que su gestión se basaría en "comprar barato y vender caro".

Lo que nunca quedó del todo claro fue el cómo y el porqué de la salida de Caparrós del club. El entrenador era un verdadero ídolo para los sevillistas, que le veían como el máximo responsable de la salida del equipo del pozo de la Segunda hasta lograr dos veces consecutivas clasificar al conjunto disputar la Copa de la UEFA. Muchos aficionados se pusieron del lado de Caparrós y recibieron a su sustituto, Juande Ramos, de uñas.

El entrenador manchego ha tardado en mostrarlo, pero está más que dolido por el trato recibido. En la conferencia de prensa inmediatamente posterior a la final de la Copa de la UEFA, Ramos recordó "las continuas críticas y reproches recibidos". A pesar de que quedaba automáticamente renovado al lograr clasificar al equipo entre los seis primeros, le está dando largas al presidente.

Pero el Sevilla no sólo ha sobrevivido a todo, sino que todo hace indicar que parece estar en el comienzo de un ciclo de éxito. Hasta cinco de sus titulares están por debajo de los 25 años y hay bastante dinero en las arcas. Del Nido ha anunciado al menos tres contrataciones para el curso que viene. La ambición del presidente se ha trasladado al conjunto y a la afición, que ahora se ven capaces de todo. Como aseguró Del Nido recientemente. "Éste es un barco y el capitán soy yo. Si alguien no está a gusto, paramos en el primer puerto para que se baje".

Los sevillistas pasean por su ciudad su triunfo en la Copa de la UEFA.
Los sevillistas pasean por su ciudad su triunfo en la Copa de la UEFA.G. CORDERO

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