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Vender a deshoras es negocio

Las tiendas de chinos suponen ya el 26% del mercado del 'todo a cien' y la alimentación, una fórmula que gana terreno al local tradicional

Cualquiera que ha necesitado hacer una compra después de las ocho de la tarde, que ha bajado a la calle corriendo al quedarse sin cerveza y patatas fritas en el descanso de un partido de fútbol, o que a deshora se ha quedado sin pañales, tabaco, leche o papel higiénico, sabe lo que es una tienda de chino. El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha encargado un estudio, realizado por Quota Research, sobre la realidad y perspectivas de estos negocios. El estudio cuantifica el "universo de tiendas todo a cien" en 16.000 en toda España. Las conclusiones no son muy halagüeñas para el pequeño comercio tradicional.

"Las perspectivas sobre la evolución del comercio minorista tradicional son muy pesimistas", dice el estudio, a partir de las 536 entrevistas realizadas a minoristas por toda España y 164 visitas in situ. "Los únicos establecimientos que pueden competir contra estas nuevas formas de comercio son las grandes superficies y los centros comerciales".

Las conclusiones continúan diciendo que "a corto plazo, hay un convencimiento generalizado de que el comercio minorista tradicional va a tener grandes dificultades para subsistir, perviviendo únicamente el comercio especializado y las tiendas como bazares, en las que se pueden adquirir productos de baja calidad a un precio atractivo, y las tiendas de conveniencia, con horario muy extenso que permita adquirir productos que satisfagan necesidades puntuales". Esta definición, tiendas de conveniencia, es la que se ajusta más a las tiendas de alimentos y todo a cien regentadas por inmigrantes chinos que proliferan en las ciudades.

El estudio distingue estas tiendas de conveniencia del concepto de bazar: "Un concepto más amplio [los establecimientos con cinco o menos asalariados] que engloba tiendas de regalos, jugueterías, menaje, artículos de decoración y lencería para el hogar". Los principales productos que se venden en un bazar son de complementos (82,8% de los casos), decoración (82,3%) y papelería (81%). En una tienda de conveniencia son de alimentación (99,4%), bebidas (97,5%) y droguería (42,4%).

Según dice en el estudio un miembro de un ayuntamiento: "El sector de la alimentación es actualmente el que ha sufrido en mayor medida la aparición de los chinos, ya que las tiendas tradicionales han ido desapareciendo y ellos adquieren las que van cerrando".

Tres datos definen el perfil del propietario: entre 25 y 45 años, español o chino y sin formación específica en comercio. Aunque los propietarios españoles de bazares y tiendas de conveniencia siguen siendo el 46%, los chinos ya suponen el 26%, y las tres cuartas partes de ellos llevan menos de 10 años en España, lo que demuestra lo rápido que han irrumpido en el sector. El resto de los propietarios se reparten entre marroquíes, suramericanos, paquistaníes y el resto de países asiáticos.

Compras de último momento

La mayor concentración de tiendas de conveniencia se da en Madrid, Andalucía, Cataluña y Valencia, a mucha distancia del resto. El estudio no deja dudas de que son las pequeñas compras cotidianas a horas imposibles las que sostienen a estas tiendas: "Las tiendas de conveniencia tienen su nicho de mercado en las compras de fin de semana y en las horas en las que otros comercios ya han cerrado".

Cuanto más urbano el ambiente, más se acentúa esta característica. En Cataluña y Madrid el 47% y el 40% respectivamente de locales de este tipo abren más de 12 horas diarias. Si la estadística se reduce sólo a los que están regentados por inmigrantes chinos, el 58% abren entre ocho y 12 horas. En Madrid sólo un 34% de estos locales cierra domingos y festivos.

En cuanto a servicios al cliente, quizás no es sorprendente que sólo seis de cada 10 locales tengan un cartel sobre el horario de apertura, o que en el 84,3% de los regentados por chinos no se acepten tarjetas de crédito, que en el 63% de las tiendas no estén etiquetados todos los productos, o que en el 51% no den un tique de compra.

La pujanza y la velocidad a la que se expande este sector se confirma cuando el principal problema del que se quejan los dueños de estos establecimientos es "la fuerte competencia en el sector" (un 55,6% de los encuestados), por encima incluso de los robos (45,9%).

Se podría pensar que a estos negocios no les va mal, pero el estudio destaca que "la mayoría son pesimistas respecto a la evolución de su negocio y creen que el próximo año su facturación disminuirá o permanecerá igual debido, principalmente, a la mayor competencia en el sector y, según los comerciantes españoles, a la competencia desleal de comerciantes de otras nacionalidades".

Una atención especial merecen los "bazares de venta al por mayor", donde la irrupción de la inmigración china es aún más evidente. Casi hay paridad: el 54% de los comercios son españoles, el resto chinos. Un 32% de los propietarios chinos llevan menos de un año en el negocio, mientras que el 69,4% de los españoles llevan más de tres.

Destaca también la opacidad de estos negocios, ya que "tres cuartas partes de los mayoristas entrevistados" no facilitan la facturación anual de su negocio. Entre los que contestan, la mayoría declara entre 300.000 y 600.000 euros anuales. El 44% de los mayoristas chinos pagan al contado.

En el 75% de los casos los clientes hacen sus pedidos acudiendo al almacén: "El 77% de los clientes de los mayoristas chinos paga al contado mientras que este porcentaje disminuye al 53% en el caso de los mayoristas españoles. En ambos casos, se aprecia que los comercios minoristas realizan la mayor parte de sus transacciones al contado y, por lo tanto, no se emiten facturas ni se realiza la correspondiente liquidación de impuestos lo que, a todos los efectos, supone un fraude fiscal".

El género procede principalmente de España, China, Marruecos e India. Españoles son la mayoría de artículos de perfumería, droguería y papelería, mientras que de China se importan la mayoría de los regalos de empresa, además de la electrónica y los complementos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de mayo de 2006