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Reportaje:BALONMANO | El jueves comienza el Campeonato de Europa

"Ahora hay autoestima"

Barrufet explica las claves de la selección de Juan Carlos Pastor

En diciembre de 2004, los componentes de una desorientada selección española de balonmano entraron en contacto con Juan Carlos Pastor. Nadie lo esperaba. Las especulaciones sobre el nuevo seleccionador, el sustituto de Juan de Dios Román, parecían ir por otros derroteros. Pero Jesús López Ricondo, el nuevo presidente, optó por un técnico de traspaso y ofreció la alternativa a Pastor, el que convirtió al Valladolid en un buen equipo. Con él, España saltó la última muralla y se convirtió en campeona del mundo en Túnez 2005. Con él, la selección afrontará a partir del próximo jueves, en Suiza, la reválida en el Campeonato de Europa.

"El primer contacto se produjo en Tudela con ocasión de dos partidos amistosos contra Rusia", recuerda Barrufet, portero del Barcelona y capitán del equipo nacional; "estábamos a las puertas del Mundial de Túnez y no había tiempo que perder". Lo que más sorprendió a los jugadores fue la determinación de Pastor. "Tenía las ideas muy claras. Deseaba que se jugara de una manera determinada y no hacía concesiones", continúa Barrufet. Pastor los reunió y les mostró en vídeo lo que cada uno hacía en su club para estudiar qué aspectos de su juego se adaptaban a sus esquemas y cuáles debían ser modificados.

El portero del Barça, de 35 años, destaca "la mentalidad ganadora" del campeón del mundo

Para alguien de la experiencia de Barrufet, ahora ya con 35 años y 219 internacionalidades, todo aquello suponía un shock. En su largo caminar, había conocido a múltiples seleccionadores: Javier García Cuesta, Cruz Ibero, Román, Valero Ribera y César Argilés. Pero el estilo era distinto, innovador. Pastor, un hombre joven, de trato afable, pretendía que la defensa no agrediera al contrario, sino que lo marcara y le amagara, sin cometer falta, y llegaba a la concentración con una bolsa llena de vídeos para que cada uno supiera exactamente lo que pretendía de él.

"En el caso de los porteros, las cosas no cambiaron mucho", comenta el azulgrana; "pero a todos nos fue cambiando la mentalidad. Creó un grupo muy cohesionado y nos dio las claves para que todos asumiéramos sus ideas. Es muy metódico. Todos creímos ciegamente en él y aún seguimos haciéndolo".

Probablemente ésa fuera la clave que llevó a España a romper todos los esquemas anteriores y a conseguir su primera medalla de oro en un Mundial, la única competición que todavía se le resistía. Hasta el año pasado, en Túnez, el equipo nacional había ganado dos de plata y una de bronce en Europeos y dos de bronce en los Juegos Olímpicos, en Atlanta 96 y Sidney 2000, todas con Román en el banquillo. Pero entre la plata y el oro parecía haberse levantado un muro infranqueable.

"¿Qué cambió para poder derribarlo?", se pregunta Barrufet; "probablemente, la autoestima del equipo. Ése es el principal logro de Pastor. Confiamos en nosotros mismos y él te da esa confianza. Y también, desde luego, la calidad de cada jugador. Sin embargo, yo he estado en equipos que tenían mucha calidad y en los que la convivencia era buena y no conseguimos el oro".

Barrufet lleva más internacionalidades incluso que Garralda (210), el otro ilustre veterano de la selección que dirige Pastor. Debutó con España a los 19 años, en 1990, compartiendo cartel con nombres ya lejanos como los de Rico, Melo, Serrano, Cabanas y el propio Garralda. "Entonces, tal vez había más distancia entre los veteranos y los nuevos. Yo no iba a tomarme una cerveza con las estrellas. Ahora, en cambio, los veteranos intentamos crear buen ambiente. Tenemos una mentalidad ganadora", confiesa el guardameta.

Desde Túnez, el listón español está en lo más alto. "Ahora, la gente no te dice 'vais a jugar el Europeo', sino 'vais a ganarlo", prosigue Barrufet; "pero debemos olvidar el pasado, liberarnos de la presión... Somos campeones del mundo, pero eso no te asegura nada".

En Suiza, España tendrá una primera fase difícil, contra Alemania, Francia y Eslovaquia: "Creo que es el grupo más fuerte. Pero, si ganamos, saldremos beneficiados en el cruce ante cuadros como Ucrania, Polonia, Suiza o Eslovenia. En un Europeo hay mejores equipos que en un Mundial". Ayer, la selección ganó a Noruega (31-26) y Pastor dio los descartes: Entrerríos, Prieto, Sierra y García.

España ya no tiene barreras. El oro es el objetivo y es posible. La selección puede tocar el cielo. Pero sabe que mantiene bajo los palos una muralla infranqueable, un Barrufet que sigue con la ilusión de los 19 años: "Cuando hago una parada, ¡todavía me siento tan bien! Mantengo las ganas de ganar y de aprender.". Eso mismo piensa el equipo, aunque lo afirme el portero incombustible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de enero de 2006