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Entrevista:JAVIER AGUIRRE | Entrenador de Osasuna | FÚTBOL 16ª jornada de Liga

"Nuestro activo es el buen ambiente"

Javier Aguirre (México DF, 1958) reconoce que le falta vocación de entrenador. Mientras tanto, se ha convertido en el técnico más veterano de Primera, con cuatro años en el banquillo de Osasuna. Su equipo, repleto de canteranos, se mide hoy al Madrid en el Bernabéu encaramado a lo más alto de la tabla. A punto de hacer historia.

Pregunta. ¿Se sorprende por la campaña de Osasuna?

Respuesta. La sorpresa radica en la clasificación. Nosotros lo único que hacemos es trabajar todos los días por igual.

P. El equipo se preparó para la UEFA y para luchar por Copa del Rey, de la que son actuales subcampeones. Cayeron eliminados en la fase previa y, hasta enero, no disputarán un partido de Copa. ¿Les ha condicionado?

"Siempre digo que nos vamos o nos echan. No puedo quedarme toda la vida en Pamplona"

"Hoy habrá una pistola para dos que se baten y el que la consiga, ganará. La pistola es el balón"

R. Me quedé con una sola competición y hubo que empezar a jugar con los dos equipos que había preparado. Para hoy, habrá cuatro cambios respecto al encuentro contra el Mallorca, aunque el promedio llega hasta seis. Entiendo que es atípico, pero era lo que necesitábamos para mantenernos vivos. Si no, iba a matar a varios jugadores anímicamente y a otros físicamente. Además, no hay tantas diferencias. Los laterales, los centrales o los medio centros resultan casi iguales y los jóvenes han tenido la virtud de alcanzar el funcionamiento de los mayores.

P. Las rotaciones han sido el suicidio de otros entrenadores...

R. Tienen un riesgo evidente. Depende de los futbolistas. Algunos dicen que necesitan jugar todos los minutos porque si no, no tienen confianza. Para mí, no vale. Dímelo en los entrenamientos.

P. ¿Cómo se puede crear un equipo tan competitivo con las carencias económicas del club?

R. Es innegable que somos un equipo con fortuna. Pero nuestro principal activo es el buen ambiente que existe, el bienestar laboral, la tranquilidad emocional, la afición magnífica...

P. Cuando llegó a España fue muy reclamado. Después, casi se olvidaron de Aguirre y ahora ha vuelto a coger la ola buena...

R. Desde el primer día, tengo las maletas hechas en la puerta de casa. Siempre le digo a mi mujer y a mis hijos que mañana nos tendremos que ir o nos echarán. En Pamplona no podemos quedarnos toda la vida. Cuando llegué, en la jornada nueve, me iba del equipo. A día de hoy tengo más de 150 partidos. Podía haber entrenado 10 partidos y ser un número más. Pero el destino ha querido que me soporten un poquito [se ríe].

P. ¿Por qué los canteranos actúan con tanto desparpajo?

R. Eso es mérito del Club Atlético. Antes y después de mí, la cantera es la cantera. Para decidir alinearlos, ya les conozco demasiado y el margen de error es mínimo. No me equivoqué con Raúl García o con Fran. Cuando vine, no podía meter a alguien de la cantera para que me aplaudiesen, porque pierde la cantera y pierdo yo. Ahora que están preparados, los pongo.

P. ¿Por qué muestran tan buen trato de la pelota?

R. Los técnicos de Tajonar fueron jugadores exquisitos (Ziganda, Merino, Urban y Goiko) que les enseñan a jugar al fútbol, ser audaces... El equipo ha ganado en confianza. El domingo saldremos sin complejos. Si el Madrid es superior, nos vamos a casa, pero no buscamos una derrota decorosa. La derrota es derrota y pelearemos por evitarla. Esta idea se ha marcado desde abajo.

P. ¿Se puede vivir de la cantera?

R. Con la cantera no te alcanza para competir, pero te puede permitir una temporada buena, como ésta. Luego hay un paso más. Me preguntan si Osasuna puede ser como la Real Sociedad de hace tres años, pero la Real invirtió en diciembre 25 millones de euros por cuatro jugadores (Nihat, Karpin, Westerveld, Kovacevic). Eso es impensable para Osasuna, que en las dos últimas campañas hemos gastado 200.000 euros en fichajes. Estamos en la clase media. Para la clase alta no tenemos dinero. Nuestra situación te obliga a espabilar.

P. Mantiene que el objetivo son los 42 puntos y que la euforia tiene que ser mínima. ¿Lo piensa de verdad o resulta un poco aguafiestas?

R. Decía Galeano que no era pesimista, sino un optimista con información. Para mí sería muy fácil vender ilusión, pero no voy a caer en el engaño a la gente.

P. A su llegada aseguró que no iba a durar demasiado...

R. En tres o cuatro años debo estar alejado de las canchas, porque pienso mucho en mi familia. Llevo 29 años ininterrumpidos en esto. No es que me aburra, pero en el tema de la vocación tengo un cierto déficit, que no se me note demasiado. El fútbol me eligió a mí, no yo a él. Se me atravesó en el camino y no tuve más remedio que ir con él de la mano.

P. ¿Cómo ve el duelo de hoy?

R. Hay una pistola para dos que se baten y el que la consiga, ganará. La pistola es el balón. Si el Madrid no la tiene, se le incomoda, como a nosotros. Si le dejas la iniciativa te machacan.

P. ¿Los percibe en crisis?

R. Siempre hay etapas de cierta anormalidad cuando uno decide cambiar al técnico. Pero no se encuentran mal. La gente se ceba injustamente con el Madrid. Ahí está, tercero y con 28 puntos.

P. ¿Usted aceptaría que le impusiesen una alineación?

R. Si lo permites, estás muerto.

P. Se habló del caso Beckham, de su tirón publicitario y su presencia continua en las alineaciones.

R. El manejo de grupo marca la diferencia de dirigir a un grande y un pequeño. Los horarios, compromisos publicitarios, sociales, entrevistas...

P. ¿Y la presión del ego de los jugadores? ¿Cómo se conduce?

R. Los egos deben quedar fuera del vestuario. En el campo nos rompemos el alma a pares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de diciembre de 2005