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Entrevista:JOAN MAJÓ | Presidente de la Asociación para la Implantación de la TDT

"No tengo ninguna duda de que la televisión del futuro será digital"

Joan Majó, ingeniero industrial de 65 años, ex ministro socialista de Industria, trabajaba como alto cargo de la Comisión Europea cuando, en la década de 1990, los países miembros dieron luz verde a la televisión digital terrestre. Desde enero del año pasado dirige la Corporación Catalana de Radio y Televisión, que gestiona los medios audiovisuales autonómicos, y hace un mes fue elegido presidente de la Asociación para la Implantación y Desarrollo de la Televisión Digital Terrestre (TDT) en España. Mañana está previsto que intervenga en Barajas al lado de José Luis Rodríguez Zapatero en la escenificación del encendido digital.

Pregunta. ¿Qué es la TDT?

Respuesta. En principio, la televisión digital no es nada más que un cambio tecnológico. Mientras que la analógica está codificada y se transmite por ondas, en la digital la información está cifrada y se envía a través de bites.

P. Y este cambio, ¿qué ventajas tiene para el telespectador?

R. Básicamente, cuatro: una mejor calidad de imagen, la posibilidad de recibir muchos más canales -los actuales multiplicados por cuatro-, capacidad interactiva y lo que yo llamo asincronía.

P. ¿Asincronía?

R. La televisión digital permite al telespectador, si el aparato o el descodificador está preparado, almacenar espacios y consumirlos a la carta. Así, puede ordenar al receptor, pongamos por caso, que grabe todos los filmes de Woody Allen que se emitan o, sistemáticamente, los noticiarios, e incluso parar la transmisión de un partido de fútbol si recibe, por ejemplo, una llamada importante, y seguirlo luego con el desfase correspondiente.

P. Es decir, que no todos los aparatos y descodificadores tienen las mismas prestaciones.

R. No, claro, y es muy importante que la gente lo sepa, porque todo el mundo tendrá que comprar un descodificador o un televisor digital. En el mercado hay actualmente tres gamas de descodificadores: los más baratos cuestan de 50 a 100 euros, pero carecen de capacidad interactiva y no pueden grabar; los que valen a partir de 100 hasta 150 aproximadamente te permiten interaccionar con la pantalla, y los más caros, que alcanzan los 350 euros, llevan incorporado un disco duro y, por tanto, son capaces de almacenar programas. Algunos incluso 300 horas.

P. ¿Qué diferencia hay entre la TDT y la televisión digital por satélite o por cable?

R. Para responderle tengo que remontarme al momento en que los países europeos, allá por los años noventa, toman la decisión de adoptar la tecnología digital. Algunos, como Bélgica, Holanda y una parte de Alemania, la antigua federal, son países cableados, donde los edificios carecen de antenas. A estos países no se les ocurre implantar la TDT sino, lo que es más lógico, digitalizar sus redes de cable. Nosotros, en cambio, hemos optado por aprovechar la estructura de antenas y emisores que ya tenemos para que circule la señal. La tecnología es la misma, lo que cambia es el sistema de transporte.

P. ¿Cuál es el futuro de la televisión? ¿Hay quien dice que la TDT ya está caduca?

R. No tengo ninguna duda de que la televisión del futuro será digital. Lo que puede suceder es que en lugar de llegarnos a través de antena la recibamos por cable. No descarto, entonces, que dentro de 20 años, España sea un país libre de antenas, pero el mensaje que hay que transmitir a los ciudadanos es que, aunque pase esto, los receptores o descodificadores que ahora adquieran les van a servir igualmente. Y, en cualquier caso, quienes decidan ver la televisión a través del móvil o del portátil habrán de recurrir a la TDT.

P. ¿Cuál es el objeto de la asociación para impulsar la TDT?

R. Está formada por todos los operadores y cuenta con el apoyo del Ministerio de Industria, pero queremos implicar también en ella a otros actores, como fabricantes y antenistas. Nuestra misión va a ser sobre todo velar para que la transición a la TDT, que deberá ser completa en el 2010, se realice sin problemas y si los hubiera detectarlos y proponer soluciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de diciembre de 2005