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El 'quinto beatle' vuelve al hospital

Best, mito del Manchester United y alcohólico, ingresado por una infección de pulmón

"Le acusan de arrogante, de llevarse mal con la prensa y de bebedor. Parece que tiene alguna oportunidad de parecerse a mí". George Best, mítico jugador norirlandés del Manchester United, se miraba en el espejo de Paul Gascoigne -futbolista genial y violento, alcohólico confeso- y se reconocía. Peor aún, le encantaba el reflejo que le ofrecía el espejo. Prefería ignorar las diferencias que había entre los dos: Gascoigne pegaba a su mujer. A Best, el gran ídolo de las muchachas de los años sesenta, el quinto beatle, le dejó los ojos a la funerala su novia hace cuatro meses. Gascoigne dice que se ha rehabilitado, que ya no bebe. Y Best, de 59 años, lleva dos días en un hospital porque ha seguido bebiendo tras someterse a un trasplante de hígado en 2002.

"Tiene una infección en el pulmón como consecuencia del tratamiento que recibe desde el trasplante", explicó el portavoz del hospital Cromwell el lunes, cuando Best fue ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI), de la que salió ayer. "Estaba seriamente enfermo cuando ingresó. Pero ha respondido al tratamiento y está mejor que cuando fue admitido". Admitido es la palabra clave. En el Reino Unido, la polémica sobre si se debe atender a un paciente que se ha perjudicado a sí mismo lleva años en auge. Afecta a los alcohólicos. A los fumadores. Y rozó a Best cuando recibió su nuevo hígado. Entonces se impuso el mito, el autor de 180 goles con el Manchester United, el campeón de Europa en 1968, alguien tan querido por la gente como para olvidar que su ex esposa le define como "el más deplorable, insoportable, ignorante y horrible pedazo de mierda que hay cuando bebe".

Best ingresó en el hospital con fiebre y tos persistente. Una neumonía. Cuando se dieron cuenta de que tenía una infección que afectaba a un pulmón y a su hígado -"el trasplante y las medicinas que toma para que no haya rechazo le hacen más propenso a las infecciones"-, los médicos le empezaron a tratar con antibióticos. "Todo empieza a funcionar bien otra vez. Pero la gente teme lo peor porque se trata de Best", dijo el portavoz del hospital antes de anunciar que se espera que el ex futbolista esté ingresado al menos durante una semana. "Está muy enfermo pero mejorando, con gran enfasis en el mejorando", apostilló.

Best, que recibió el trasplante en un hospital público "porque había quemado el dinero en fiestas, pájaros y coches rápidos", vuelve a estar ingresado. Atrás queda su granja de productos saludables, su sueño de una vida mejor montado junto a Sthephen Purdew. "No me sorprende", dijo su socio; "hace dos meses que decidió no dejar de beber. El 99% de la gente con un trasplante de hígado lo deja. Pero él, no. No quiero saber más de él". Best se ha quedado solo. El genio atormentado ya sólo se ve a sí mismo en el espejo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de octubre de 2005