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Mo Mowlam, la ministra británica que consolidó la paz en Irlanda del Norte

Mo Mowlam, la ministra británica que ayudó a consolidar la paz en Irlanda dirigiendo a la clase política hacia el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, murió en la mañana de ayer, con 55 años.

Había caído en coma semanas atrás, a consecuencia de un golpe en la cabeza en su casa, y había dejado escrito en su testamento que no deseaba que prolongaran su vida artificialmente si no había ninguna esperanza de recuperación. La familia cumplió su deseo, y la más popular de los ministros de Tony Blair falleció en una residencia de Canterbury, próxima a la vivienda que compartía con su marido Jon Norton.

Políticos de todas las denominaciones religiosas e ideológicas prestaron ayer tributo a una mujer que supo hacer frente a la adversidad sin parsimonias y con gran determinación de espíritu. El primer ministro británico resaltó su carácter "irreverente" y su inconmensurable "astucia" en cuestiones políticas. El anterior líder laborista, Neil Kinnock, celebró su "valentía", y el actual ministro de Irlanda del Norte, Peter Hain, la recordó como el "catalizador" que permitió alcanzar el acuerdo político entre los líderes de la segregada sociedad norirlandesa.

Mowlam dejó una huella profunda en el Ulster en sus dos años, entre 1997 y 1999, como ministra de la provincia. Era la primera vez que una mujer terciaba en el enconado terreno norirlandés y la primera representante del Gobierno británico que rompió con la rígida etiqueta del pasado. "Estábamos acostumbrados a ministros que adoptaban un estilo muy patricio, casi colonial, pero ella era muy poco convencional y, al mismo tiempo, muy relajada, de fácil trato y fácil conversación. Ha dejado una marca imborrable en la política del Irlanda del Norte", señaló Jeffrey Donaldson, unionista opuesto al Acuerdo de Viernes Santo.

Según David Trimble, anterior ministro principal del Ulster, Mowlam aportó a las negociaciones una bocanada de "aire fresco" con su discurso directo, sin dobles intenciones. El republicano Martín McGuinness recordó algunas disputas de su partido, el Sinn Fein, con la ministra, pero reconoció que "será recordada con cariño por la gran mayoría de los irlandeses".

Los tributos fueron sinceros, en prueba quizá a la honestidad que demostró Mowlam en Irlanda. "No era, por supuesto, amante de los unionistas. Causó mucha ofensa diciendo que los convictos de asesinato eran los héroes no reconocidos del proceso de paz", bramó Ian Paisley, el más negativo de los políticos norirlandeses y líder del actual principal partido norirlandés. Se refería a la decidida apuesta de Londres por involucrar a los presos en el proceso, que llevó a Mowlam a la cárcel a entrevistarse con ex terroristas. "Fue una decisión muy valiente", celebró, por su parte, Hain, "fueron las intervenciones personales de este tipo las que marcaron la diferencia y mantuvieron la política en movimiento en un escenario muy difícil".

Marjorie Mowlam nació en Watford, centro de Inglaterra, el 18 de septiembre de 1949. Con una infancia complicada a causa del alcoholismo de su padre, se volcó en los estudios, el deporte y los amigos. En 1968 se licenció en Sociología y Antropología por la Universidad de Durham y, más adelante, hizo un doctorado en Ciencias Políticas en Estados Unidos. Trabajó en ambos países en instituciones académicas y como ayudante del político británico Tony Benn y, entre otros, el escritor americano Alvin Tower. Entró en el Parlamento de Westminster en 1987, como diputada de Redcar, y fue escalando puestos de responsabilidad de la mano de Kinnock y, posteriormente, de Blair.

Con la victoria laborista de 1997, pasó a ocuparse del Ministerio de Irlanda del Norte, cargo que perdió debido fundamentalmente a la desconfianza de los unionistas en su gestión del desarme del IRA.

Para entonces, Mowlam se había recuperado de un tumor cerebral, diagnosticado seis meses antes de las elecciones generales. Lo había llevado en secreto hasta que las secuelas del tratamiento de quimioterapia se hicieron evidentes.

En las negociaciones políticas del Acuerdo de Viernes Santo y en conferencias de prensa solía, de repente, quitarse la peluca como si fuera el gesto más natural del mundo. "Tengo que llevar dos pelucas conmigo porque siempre pierdo una. Odio estas malditas cosas", dijo en una ocasión.

Tras su adiós a Irlanda del Norte, Mowlam pareció perder el apetito por la política. Y también su fidelidad hacia el nuevo laborismo. En otoño de 1999 aceptó un cargo menor, como responsable del Gabinete, tras renunciar a la cartera de Salud.

Finalmente, en las elecciones de 2001, abandonó por voluntad propia su escaño en Westminster. Desde entonces, promocionaba su fundación benéfica, MoMo Helps, centrada en la lucha contra la drogadicción, publicó sus memorias y se opuso a la guerra de Irak.

La salud le volvió a fallar este año. Sufría pérdidas de equilibrio a causa probablemente de la quimioterapia. A principios de mes se cayó en casa, golpeándose la cabeza contra la cama. Ingresó inconsciente en un hospital de Londres y nunca más volvió a despertar.

Su traslado, el pasado 12 de agosto, a una residencia de Canterbury fue la señal de que Mo Mowlam, la más popular de todos los ministros que ha tenido Blair, se aproximaba a su fin.

Mo Mowlan, junto a Tony Blair, en septiembre de 2000.
Mo Mowlan, junto a Tony Blair, en septiembre de 2000.ASSOCIATED PRESS

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 19 de agosto de 2005.

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