Brian Wilson cuenta la odisea de 'Smile'

El fundador de los Beach Boys sale de gira por Europa y actuará en España en julio

Brian Wilson escapó a tres décadas de infierno mental con la grabación en 2004 de su mítico Smile, el disco que dejó inconcluso en 1967, en plena efervescencia de su grupo, los Beach Boys. Anteanoche, el genial compositor californiano presentó en Londres el DVD del mismo título que recoge el documental biográfico Beautiful dreamer, una actuación en directo, entrevistas y fotografías. Con su nueva formación de músicos, Wilson retoma la carretera en una gira europea que recalará en España los días 5 (Barcelona), 6 (Zaragoza) y 7 (Madrid) del próximo mes de julio.

Brian Wilson aguardó expectante en un lateral del cine Apollo, de Londres, la conclusión del documental de David Leaf Beautiful dreamer, que traza la odisea en torno a Smile. Con imágenes de los años sesenta y actuales, comentarios del entonces líder de los Beach Boys e intervenciones de los pilares de la música pop, entre ellos el ex beatle Paul McCartney y el productor George Martin, la cinta reconstruye la locura y las presiones que frustraron la conclusión de un disco que prometía cambiar el curso de la historia musical. "Mi más hondo pesar es haber tomado drogas. Agriaron mi mente", dijo después de la proyección el compositor, cantante y productor.

Wilson cayó en un estado depresivo que, según admitió en Londres, se prolongó hasta hace pocos años. Su recuperación fue paulatina, paso a paso durante las actuaciones en vivo de Pet sounds y, principalmente, mientras revisaba las cintas inconclusas de Smile. Animado por su segunda mujer, Melinda, y respaldado por un grupo de músicos liderados por Darian Sahanaja, puso en orden su mítica creación y recuperó el coraje para reproducirla por primera vez en el escenario. Recabó los servicios de Van Dyke Parks, letrista original de Smile, y grabó en el estudio 17 temas del legendario disco, incluidos superéxitos como Good vibrations y Heroes and villians. "Fue mi mujer quien me motivó a retomar el proyecto. Me dijo que el mundo estaba ahora dispuesto a sonreír. Estoy de acuerdo con ella", señaló con humor.

Buen humor

El ex líder de los Beach Boys ha recuperado el buen humor. En la sesión de preguntas, al término de la proyección del documental, perdió en ocasiones la concentración pero bandeó con voz rotunda y chispas de picardía cuestiones quizá incómodas. "Sí, soy un genio porque aprendí de Chuck Berry y gente de su calaña", contestó.

Rejuvenecido física y mentalmente, Wilson ofreció ayer en el solariego Hampton Court Palace, a las afueras de Londres, el primero de una serie de conciertos veraniegos. A sus 65 años, debuta este fin de semana en el Festival de Glastonbury. A España viajará a principios de julio. Actuará en el Festival Grec en Barcelona (día 5 de julio), en la sala Multiusos de Zaragoza (día 6) y en el festival Vía Jazz de Collado Villalba, Madrid (día 7).

En su día, Wilson permaneció en casa preparando Pet sounds y el entonces fallido Smile mientras los Beach Boys tomaban la carretera. ¿Le gusta ahora tocar en directo? Frágil y algo temeroso aún de sus propias facultades psíquicas, evitó responder a la pregunta con un inequívoco sí. "Espero que el material nos conduzca por estos conciertos y confío en que la gente comprenda de dónde parten estas canciones", dijo.

El material girará, en Europa, en torno a los viejos éxitos de su grupo y de su carrera en solitario. Entre ellos, temas de su último disco, Gettin in over my head, que grabó recientemente y en el que intervienen Eric Clapton, Paul McCartney y Elton John, entre otros. No se anticipan versiones en directo de las nuevas composiciones que está escribiendo. "He escrito ocho temas... Será un disco pop-rock, pero aún no estoy seguro del sonido que quiero crear", adelantó en Londres. Antes saldrá otro trabajo, un disco navideño titulado What I really want for Chrismas, con letras de Bernie Taupin y Jimmy Webb y un par de versiones de los Beach Boys.

La fragilidad mental del músico asoma en algunas escenas de Beautiful dreamer. Hierve la sangre del espectador al ver a un Brian Wilson tenso, perdido en sus pesadillas mientras sus nuevos compañeros de estudio ensayan las voces a capella de Our prayer, arranque de Smile en su versión definitiva de 2004. Sufrió un ataque de nervios componiendo ésta y otras canciones entre 1966 y 1967 y trabajando de nuevo en ellas parece temer una recaída sin retorno. Esa noche de ensayos ingresó en urgencias en un hospital de Los Ángeles.

"Al terminar Smile volvió a ser Brian Wilson", explica David Leaf, director de Beautiful dreamer. "Contamos la historia del más famoso disco inconcluso", añade, "pero también es un trabajo sobre el triunfo personal de un individuo. Cuando hay voluntad, uno puede conquistar sus miedos, fobias y combatir los demonios del pasado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de junio de 2005.