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Reportaje:FÓRMULA 1 | Gran Premio de España

"El segundo puesto, como anillo al dedo"

Alonso ve fantástico el resultado teniendo en cuenta los problemas que tuvo su coche

Robert Álvarez

Cuando ha sido necesario arriesgarse, lo ha hecho. Cuando ha podido arrasar, no ha levantado el pie del acelerador. Y, cuando ha tenido que defenderse del acoso del número uno, también. Lo primero sucedió en Melbourne, donde tuvo que protagonizar una sensacional remontada desde el 13º puesto para subir al tercer peldaño del podio. La demostración de poderío la plasmó en Bahrein. Y el triunfo, en un agónico mano a mano, lo obtuvo en la casa de Michael Schumacher, en Imola. Sin embargo, ayer, en Montmeló, ante más de 115.000 espectadores y la marea azul que le jaleó mientras su Renault pasaba a una velocidad supersónica, llegó el momento de que Fernando Alonso sacase a relucir virtudes no menos importantes. A su habitual fulgurante salida y competitividad añadió su tino para resolver los problemas que se le presentaron, especialmente con los neumáticos de su bólido, y para no dejarse llevar por el ímpetu y la adrenalina. Cuando se vio en terreno de nadie, muy lejos de Raikkonen y muy por delante de Trulli, empezó a calcular con la mentalidad de los campeones.

"No habíamos visto nada igual en la F-1. Todo el público en pie. Nada de gente aburrida"
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"Hasta la vuelta vigésima hemos tenido problemas con los neumáticos", explicó Alonso; "los hemos resuelto, pero entonces he visto que Kimi (Raikkonen) era inalcanzable y que Jarno (Trulli) venía muy atrás. Subir al podio por quinta vez en cinco carreras disputadas es como una victoria. Era algo que no me esperaba al principio de la temporada. Hemos arañado puntos y estamos completando un ciclo fantástico. Quería ganar, pero el podio está muy bien".

Alonso, que va como una exhalación tanto dentro como fuera de la pista, que atraviesa el paddock a la carrera, que es capaz de departir poco antes de la salida con el rey Juan Carlos, saludar a los futbolistas Roberto Carlos y Míchel Salgado, del Madrid, y recibir entre medias las atenciones de su fisioterapeuta, también se multiplica tras la prueba. Primero, la rueda de prensa oficial; después, Telecinco; a continuación, las preguntas que le plantea en catalán el periodista de TV-3, y, un poco más adelante, las que le plantean en inglés una cadena de televisión japonesa, otra alemana, otra francesa... Respuestas cortas. Repetidas casi siempre. Todo, poco antes de someterse a la última inmersión masiva ante el pleno, un enjambre, de periodistas españoles.

"El ambiente ha sido único. Estoy muy agradecido a la gente. Me he sentido muy apoyado. No habíamos visto nada igual ni yo ni el resto de los pilotos de la fórmula 1. Todo el público, en pie. Nada de gente aburrida", comenta sin dejar ver el entusiasmo que interiormente se le adivina. La carrera no ha hecho más que acabar y él ya piensa en la próxima, dentro de dos semanas, en Montecarlo. "Salgo a ganar siempre, pero, cuando no puedo y tengo algún problema, el segundo puesto es muy bueno. Nos viene como anillo al dedo. En Mónaco nos permitirá salir de los últimos en las pruebas de clasificación".

En la sexta cita del Campeonato del Mundo, el próximo día 22, Renault estrenará piezas aerodinámicas. Los coches de azul y amarillo también tuvieron ayer problemas en ese aspecto, especialmente el número 6, el de Giancarlo Fisichella, que se vio obligado a efectuar una larga parada, más de medio minuto, para cambiar su alerón frontal.

Flavio Briatore, el director general de Renault, hizo una defensa acérrima de la supremacía de los suyos. "Me sabe mal que no hayamos podido ganar, pero los resultados están siendo fantásticos. Le hemos sacado ocho puntos más a [Michael] Schumacher y Raikkonen nos ha quitado dos, pero está muy lejos en la clasificación general. Cuando las cosas no van del todo bien, ser los segundos es fantástico. Ahora todos hablan de Raikkonen, pero la vuelta más rápida ha sido de un Renault

[Fisichella, con 1m 15,641s]".

Pese a los malos resultados de Ferrari, Alonso no descarta a la escudería del caballo rampante en la lucha por el título, en la que ve como rival a los McLaren, aunque advirtió: "La carrera de hoy no ha sido forzosamente reflejo de la jerarquía del campeonato".

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Sobre la firma

Robert Álvarez
Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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