Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:CLÁSICA | Europa Galante

Italianos en la corte

La corte española acogió en el siglo XVIII a unos cuantos músicos italianos que se vinieron a trabajar a Madrid, murieron aquí y afrontaron con mejor o peor suerte una posteridad que a veces parece caprichosa pero no siempre lo es. Francesco Corselli está olvidado y sus piezas escritas para las oposiciones a violinista de la capilla Real -el invento, como ven, tiene solera- acaban por ser una sucesión poco imaginativa de fragmentos en los que, eso sí, destacan por aquí y por allá momentos de cierto fulgor, como si la minerva del funcionario artístico pidiera por un instante que la dejaran volar. Es lo que pasa en la Sonata en re mayor, mucho más libre que las demás. Y no es que el corsé apriete demasiado sino que las ideas unidas a las exigencias técnicas no acaban de cuajar.

Los Siglos de Oro

Europa Galante. Fabio Biondi, violín y director. Obras de Corselli, Conforto y Boccherini. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid, 15 de marzo.

Cuando al comienzo de la segunda parte empezó a sonar la Sonata nº 25 para violonchelo y bajo de Luigi Boccherini fue como si se colara el sol de los Madriles por los muros del caserón de la calle de Alcalá. Imaginación, fantasía y gracia en un formato que moría ya por aquel entonces. Como moriría también la graciosa mandolina de Nicola Conforto. Las interpretaciones de Europa Galante fueron más irregulares que otras veces. Con Corselli puede tener que ver con la escritura no muy pulida del autor, y eso dejando claro que Biondi cuando se entrega es un violinista extraordinario. El Boccherini, francamente, no me gustó. Anduvo bien de ritmo pero el violonchelista Mauricio Naddeo pudo haber resuelto su parte con mayor limpieza. No faltaron detalles de gran clase en todos y el concierto tuvo el interés de lo insólito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2005