Reportaje:

El peligro de la catedral del senderismo

El Barranc de l'Infern se convierte en una trampa para los excursionistas sin experiencia ni medios adecuados

El Barranc de l'Infern en La Vall de Laguar (Marina Alta), uno de los parajes naturales más espectaculares de la Comunidad Valenciana, se ha convertido en los últimos años en una traicionera trampa para los excursionistas que se adentran en este soberbio escenario natural sin la compañía de personal especialista. En apenas dos meses, cinco montañeros, uno de ellos bombero que por su oficio se le presupone ciertos conocimientos en este tipo de escenarios, permanecieron, al menos, un par de días aislados a la espera de ser rescatados. Los últimos acontecimientos han revelado la necesidad de implantar un sistema informativo y de control en la zona para prevenir sucesos similares, apunta el alcalde de La Vall de Laguar, Juan José Pujol.

El Centre de Coordinació d'Emergències de la Generalitat no dispone de un balance referido a las personas que han necesitado ayuda para salir del barranco en los últimos años. No obstante, fuentes del parque comarcal de bomberos de Dénia, desde donde procede la mayoría del personal encargado de realizar los rescates en el Barranc de l'Infern, apuntan que, al menos, dos montañeros han fallecido mientras trataban de recorrer el cauce y un amplio número de senderistas han necesitado de sus servicios. "La mayoría de los casos ocurrieron por imprudencias", subrayaron.

La singularidad geológica y paisajística del entorno que acreditan al Barranc de l'Infern como la catedral del senderismo valenciano, atrae al año a miles de excursionistas cautivados por la bella geografía del entorno.

Esto explica que cada vez aumente el número de sucesos en este área. "Si hubiese más barrancos de estas características, no se hablaría del Barranc de l'Infern, dice Xavi Calabuig, un bombero de Gandia que ha participado en algunos de los rescates.

El alcalde de La Vall de Laguar, bomberos y especialistas en montaña coinciden en afirmar que el paraje no entraña riesgo alguno para los excursionistas siempre que tengan en cuenta ciertas consideraciones. La primera y más importante: siempre ir acompañados de un especialista, y la segunda, atender a las predicciones del tiempo. El cauce del río Girona, que discurre entre el barranco, siempre esta seco, pero se torna especialmente peligroso en días de lluvia intensa, advierte Calabuig.

Fernando Guisot, anterior presidente del Centro de Excursionistas de Alicante y gran conocedor de la zona, resalta que el barranco está "perfectamente equipado" gracias al desembarco en los últimos años de empresas de deportes de aventura. "Aquí surge el problema. Gente inexperta que se introduce en el cauce sin reparar en los riesgos". "Cuando los senderistas van acompañados por especialistas generalmente no ocurre ningún problema, a excepción de los percances lógicos como torceduras de pie o algo parecido, pero nunca de importancia".

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