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Necrológica:

Julio Prada, gaitero de Sanabria

La pasada Nochevieja fallecía en su casa del minúsculo pueblecito sanabrés de Ungilde (Zamora) el gaitero Julio Prada Guzmán, acaso el último gaitero viejo de una de las más ricas comarcas que ha nutrido el folclor peninsular. Prada había nacido en Ungilde hace 81 años, y hasta que la enfermedad de Alzheimer debilitó sus articulaciones siguió tocando la gaita y asombrando a cuantos músicos e investigadores acudían a visitarle.

Con sólo 14 años, en aquella España enlutada por la guerra, comenzó a soplar Julio Prada la gaita de fole en cuantas fiestas, bodas y danzas se celebraban por Sanabria. Aquella gaita la había construido don Paco, el carpintero de Santa Cruz de Abrahanes, que se la entregó a la familia Prada como pago por la carne de un ternero.

El empeño de folcloristas como Alberto Jambrina y Pablo Madrid, vinculados a la Escuela de Folklore del Consorcio de Fomento Musical de Zamora, logró popularizar el trabajo de Prada mucho más allá de las montañas que le vieron nacer. Jambrina relata cómo aquel gaitero mayor y completamente autodidacta fascinó al famoso etnógrafo Joaquín Díaz cuando le visitó en compañía de una doctora de una universidad estadounidense.

"Julio ha sido mucho más que la figura de ese músico tradicional que, como el cura y el tonto, había en todos los pueblos", resalta el gaitero José María Climent, que ha interpretado numerosas obras del repertorio de Prada. "Era todo un personaje, un hombre muy respetado porque siempre sabía qué y cuándo tocar. Y, lejos de limitarse a las jotas, corridos, pasacalles y alboradas del repertorio sanabrés, supo recrear, a golpe de pura intuición, otras piezas ajenas como romances, tonadas y cantos de siega".

De entre los cientos de obras que Prada almacenaba en su memoria, la Jota chaconeada alcanzó gran popularidad cuando fue rescatada por el grupo La Musgaña, con la colaboración de Radio Tarifa, para su álbum En directo (1997). Esa misma pieza cruzó la temporada pasada los Pirineos gracias a los bretones Bagad Kemper en el disco Sud-ar su. El Consorcio de Fomento Musical escogió la Alborada sanabresa de Prada para inaugurar la Europeade celebrada en Zamora en 2001. Y Climent asegura que el compositor japonés Ryuichi Sakamoto intercaló un corrido lento, La bicha, en la extensa partitura para la inauguración de los JJ OO de Barcelona de 1992.

El legado de este, por antonomasia, Gaitero de Sanabria, también queda inmortalizado en algunas ediciones de la discográfica Tecnosaga, como los dos volúmenes (La tradición musical en España, números 28 y 29) dedicados a la música tradicional sanabresa y el disco monográfico El gaitero de Sanabria, para el que don Julio registró 17 interpretaciones; entre ellas, La bicha, Jota chaconeada, Alborada de Ungilde o El mandil de Carolina. "Fue un hombre humilde y sabio, nuestro último gaitero viejo", resumía ayer el zanfonista Rafa Martín, que también adaptó piezas del repertorio de Prada para su disco En la espalda del gigante (2002).-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de enero de 2005