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Crónica:FÚTBOL | Octava jornada de Liga

El Barça no perdona a Osasuna

Los azulgrana se reencuentran con el gol en el Camp Nou después de uno de sus partidos más flojos

El Barça echó ayer tierra de por medio en la Liga. Sabía que tenía que dar un golpe sobre la mesa para aprovechar el bajón del Valencia y no lo desperdició (le aventaja en ocho puntos, con permiso del Sevilla, segundo, a cinco puntos). Tras su derrota en Milán, el Barça necesitaba una victoria en el Camp Nou para despejar cualquier duda sobre su eficacia goleadora y le costó lo suyo porque Osasuna fue el sólido e incómodo rival de siempre. El equipo de Aguirre dominó el escenario como quiso pero al final de la primera parte vio como toda su obra se desmoronaba. Sucumbió, en apenas cinco minutos, ante dos gestos de Ronaldinho. El brasileño, ayer genial, puso un balón de oro a Eto'o, que marcó un golazo, y luego marcó un penalti, cometido sobre él mismo y muy discutido por el equipo rojillo, que ya no se recuperó. Eto'o, en el tiempo añadido, firmó el tercer gol y la guinda final que le convierte en pichichi en solitario del campeonato.

BARCELONA 3 - OSASUNA 0

Barcelona: Valdés; Belletti (Navarro, m. 75), Puyol, Oleguer, Van Bronckhorst; Xavi, Márquez, Deco; Giuly (Iniesta, m. 59), Eto´o y Ronaldinho (Messi, m. 72).

Osasuna: Sanzol; Izquierdo, Cruchaga, Josetxo, Corrales; Puñal, Muñoz; David López, Valdo (Raúl García, m. 53), Moha (Delporte, m. 67); y Webó (Aloisi, m. 53).

Goles: 1-0. M. 40. Ronaldinho profundiza desde la izquierda y Eto´o se anticipa a Josetxo para empalmar de primera un remate cruzado con la zurda. 2-0. M. 43. Ronaldinho transforma un penalti pitado por el árbitro por un empujón inexistente de Puñal. 3-0. M. 90. Eto'o roba un balón en la frontal del área y, tras hacer una pared con Messi, bate de disparo raso a Sanzol.

Árbitro: Lizondo Cortés. Mostró la tarjeta amarilla a Beletti, Puñal, Moha, Josetxo, Raúl García, Deco y Muñoz.

Camp Nou. Unos 80.000 espectadores.

El partido acabó plácidamente para los azulgrana pero nada hacía prever algo así. Osasuna es un consumado especialista en poner las cosas difíciles en el Camp Nou y anoche repitió el mismo guión. Juntó las líneas, acortó el campo y presionó a la defensa sin apenas dejar huecos para la movilidad azulgrana. El dibujo desquició al Barça, que encima se vio privado de su mejor tesoro: el balón. Le costó horrores crear su juego y, desorientado, sólo se vio capaz de generar ocasiones al contragolpe. La primera, además, evocó todos los fantasmas que le perseguían últimamente, por su escasa contundencia en el remate. Xavi retrató ese debate como nadie: interceptó una pelota a Puñal y se fue solo hacia Sanzol. El gol estaba cantado, pero envió el balón fuera.

No se supo gran cosa más de los azulgrana, que fueron reculando y cediendo el terreno a Osasuna, bien plantado, que aceptó el diálogo táctico, que no pareció acusar las bajas de Milosevic y Pablo García y que se estiró cada vez más por las bandas con Webo y Waldo. Víctor Valdés tuvo que intervenir en un par de ocasiones tras disparos de David López y Webo. Belletti, además, con una innegable vocación ofensiva, se jugó la expulsión ante las escapadas de los delanteros rojillos. El partido parecía trabado porque a Xavi, además, le costó anoche tomar el mando, Ronaldinho parecía perdido en la banda izquierda y Giuly, cuya reaparición deseaba tanto Rijkaard, no era el estilete de otras veces: o incurría en el fuera de juego o bien, cuando tuvo una ocasión, Cruchaga llegaba a tiempo para evitar el gol.

Fue entonces, al borde ya del descanso, cuando surgió el gran Ronaldinho, bajo sospecha en los últimos partidos por su falta de remate en comparación con la temporada pasada. No brilla tanto como entonces porque, básicamente, se dedica a asistir y ceder el protagonismo a sus compañeros. El brasileño vio claro que a Osasuna sólo se le podía derrotar buscando el espacio. Recibió una pelota, cruzó el medio campo y envió un pase por alto a Eto'o que, al primer toque, sin dejar botar el cuero, trazó un disparo raso que se clavó en la portería de Sanzol. Quizá el portero pudo hacer más en su estirada y ahora volverá a estar en el punto de mira en El Sadar, pero también es incuestionable que el gol tuvo algo de obra de arte. El tanto despejó las dudas del Barça, que se encontró después con un regalo inesperado. El brasileño sufrió en el área una carga de Puñal y el árbitro señaló penalti. El propio Ronaldinho chutó la pena máxima y marcó su primer gol.

Con el marcador ya encarrilado, el Barça se sintió a sus anchas y empezó por primera vez a dominar y a manejar los tiempos del partido. Aguirre quitó a sus dos delanteros y apostó por Aloisi y Rául López, que debutó ayer en el campeonato. Pero no actuaron de revulsivo. Quedaba saber si el equipo rojillo tendría suficiente fuerza para discutir el marcador o si los azulgrana lograrían agrandarlo. Algo que no es precisamente fácil por su tendencia a las florituras. Como una que gestaron Ronaldinho, Eto'o y Deco, que acabó en la nada.

Rijkaard tiró entonces de Iniesta y sentó a Ronaldinho, con la afición azulgrana puesta en pie, para dar entrada a Leo Messi, la perla de la cantera, que se estrenó en el Camp Nou. El holandés dejó en el campo a Puyol, que se quejó todo el partido de la rodilla. Fue una prueba irrefutable del respeto que le causaba Osasuna y del amor propio del capitán, que aguantó, una vez más, hasta el final mientras el Barça, con la victoria en el bolsillo, se dedicaba a que pasara el reloj hasta que Eto'o metió el tercero y coronó el despegue azulgrana en la Liga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de octubre de 2004