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Necrológica:

John Cummings, guitarrista del controvertido grupo punk-rock Ramones

Johnny Ramone, guitarrista de los legendarios Ramones, falleció la noche del miércoles, mientras dormía en su casa de Los Ángeles, cinco años después de que se le detectara un cáncer de próstata. De verdadero nombre John Cummings, el músico neoyorquino tenía 55 años. En el momento de su muerte, estaba acompañado por su esposa Linda y un buen número de amigos, incluyendo a Rob Zombie (responsable del último disco estelar de homenaje a los Ramones), Eddie Vedder, Pete Yorn, Vincent Gallo y hasta Lisa Marie Presley. Desde que Marky Ramone, baterista del grupo, anunciara la dolencia de Johnny en junio, con gran disgusto del enfermo, se había especulado constantemente con el desenlace en foros de Internet. Por su parte, Johnny aprovechó sus últimos meses para preparar unas memorias con un periodista.

Los Ramones ya pueden ser recordados como el más desdichado de los grupos que popularizaron el "punk-rock". El cantante, Joey Ramone, murió en 2001 a causa de un cáncer linfático; al año siguiente, el bajista, Dee Dee Ramone, fue víctima de una sobredosis de heroína. De la formación que grabó el elepé de debut, The Ramones (1976), solamente queda vivo el baterista Tommy Ramone, que abandonó la banda en 1978 y se recicló en productor con su apellido verdadero, Erdelyi. Más allá de moralizar sobre la posible toxicidad del estilo del rock (de hecho, Johnny siempre se cuidó en cuestiones de alimentación y drogas), conviene recordar que toda la carrera de los Ramones fue una concatenación de decepciones. Un grupo que nació para conquistar las listas, nunca logró un gran éxito: jamás entraron en el Top 40 de ventas de Estados Unidos, ni en singles ni en elepés. Aunque lo intentaron de todas las formas posibles, lanzando temas coyunturales, apareciendo en películas o trabajando con un mago de la producción como Phil Spector.

A pesar de su sonido estridente y machacón, los Ramones partían de las fórmas clásicas del rock y el pop de los sesenta: su propio nombre derivaba de Paul Ramon, un seudónimo de Paul McCartney; dejaron constancia de sus raíces en el disco Acid eaters (1994). De hecho, su influencia puede considerarse inconmensurable: casi todas las canciones del primer elepé bautizaron grupos, discográficas o fanzines; en todos los países sobreviven extensas redes de grupos "ramonianos". Pero su imagen quizás era demasiado caricaturesca -o amenazadora- para el gran público estadounidense, que no apreciaba el humor que había en su cancionero o el dato de que casi ninguno de los músicos que pasaron por los Ramones fuera precisamente un nihilista incendiario.

Joey Ramone terminó ejerciendo de asesor para inversiones en Bolsa, aunque se manifestó crítico con Washington en determinados asuntos: de origen judío, protestó con el tema Bonzo goes to Bitburg (1985) contra la visita del presidente Reagan a un cementerio militar alemán que acogía los restos de miembros de la Gestapo. Por el contrario, Johnny Ramone se sintió personalmente agredido por esa canción: era extremadamente conservador. Decía que sus pasiones eran, por orden de importancia, el béisbol, el rock and roll y la política. En esa última categoría, idolatraba a Ronald Reagan, Richard Nixon, Charlton Heston, el locutor Rush Limbaugh o Arnold Schwarzenegger.

Los Ramones vivieron en sus últimos años del mercado internacional. Fueron asiduos visitantes a España: grabaron el disco en directo Loco live (1991) en la sala Celeste de Barcelona y se les pudo ver incluso en discotecas de pueblos. Siempre llenando: los promotores sabían que se ganaba dinero con los Ramones. Para agradecer su popularidad en los países hispanos -en Argentina llenaban estadios-, su disco oficial de despedida se bautizó Adiós, amigos (1995). Por aquel entonces, su amargura resultaba evidente: triunfaban a lo grande grupos como Offspring o Green Day que se basaban en sus hallazgos; además, la relación entre Joey y Johnny era gélida por lejanos líos de novias. El pasado domingo se celebró en Los Ángeles un concierto para conmemorar los 30 años de la fundación de los Ramones, cuyos beneficios se destinaban a la investigación sobre el cáncer; entre los participantes estuvieron los Red Hot Chili Peppers, Henry Rollins y el grupo X.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 2004