Tres heridos graves en el encierro de San Sebastián de los Reyes

Las víctimas fueron arrolladas por dos reses que saltaron al callejón

Tres personas resultaron gravemente heridas y otras cinco contusionadas al ser arrolladas o corneadas por dos toros que barrieron el callejón de la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes. El incidente, ocurrido tras el tradicional encierro, desató el pánico durante un largo minuto. El lesionado de mayor consideración es Miguel Córdoba Urzani, de 29 años, que sufrió traumatismo craneoencefálico severo.

El de ayer fue el tercer encierro de San Sebastián de los Reyes, con una participación de más de 3.000 corredores. Excepto un tapón de unas 12 personas formado al caer un corredor en la calle de la Estafeta, transcurrió con normalidad. Los seis toros de la ganadería de Javier Arauz de Robles entraron en la plaza arropados por los cabestros.

Una vez en el coso, los animales se resistieron a entrar en los toriles. Cinco veces lo intentaron inútilmente los dobladores. Aprovechando un hueco entre los tendidos, uno de los toros saltó la barrera e invadió el callejón, siendo seguido unos segundos después por otro astado, precipitándose sobre los mozos.

Durante un interminable minuto, ambos toros recorrieron casi todo el anillo del callejón, arrollando o corneando a cuantos hallaron a su paso. El herido más grave, Miguel Córdoba Urzani, de 29 años, sufrió un traumatismo craneoencefálico severo al golpearse con una cornisa de cemento. Tras ser entubado, fue traslado por un helicóptero al hospital Doce de Octubre, según el cirujano Jesús Gálvez.

Un segundo herido grave, Israel Martínez, de 22 años, recibió tres cornadas -una de ellas de 30 centímetros- en los muslos, sin afectar al paquete vascular. Sufrió una fuerte hemorragia.

El tercero de los heridos graves es Franklin Romero, joven ecuatoriano de 27 años, que reside en San Sebastián, que sufrió una cornada de 16 centímetros en el muslo derecho. Por eso, tuvo que ser operado con urgencia en la propia plaza de toros y posteriormente fue trasladado al hospital La Paz, en Madrid.

Un cuarto herido de los encierros de la Pamplona chica fue otro joven que presentaba una brecha y traumatismo craneoencefálico, de menor gravedad. En total, hubo 26 lesionados.

Los organizadores de los encierros de San Sebastián de los Reyes -cuya historia se remonta al siglo XVI- señalaron que lo ocurrido ayer no pasaba desde hace muchos años, especialmente las escenas de pánico causadas por los dos toros que saltaron al callejón.

Estos encierros datan de 1525, según se deduce de una provisión del emperador Carlos V al arzobispado de Toledo en la que insta a devolver a los vecinos de San Sebastián de los Reyes lo cobrado en sus fiestas, incluso lo referente a "correr toros". Eso les convierte en los más antiguos de España, tras los de Pamplona y Cuéllar (Segovia). Los siete encierros previstos en San Sebastián de los Reyes congregan a miles de aficionados de Madrid y de las provincias limítrofes. Hoy y mañana, los organizadores esperan la presencia de 10.000 personas.

Un futbolista fuera de juego

A Miguel Córdoba Urzani, el herido más grave en el encierro de ayer, hay veces que le toca pedalear su viejo ciclomotor hasta el campo de arena del club de fútbol de Belvis del Jarama. El equipo al completo, presidente y entrenador incluidos, se agolpó frente a su habitación del hospital Doce de Octubre para acompañar a su ala izquierdo. Tenía previsto disputar ayer un partido amistoso, el primero de la temporada.

Miguel, natural de Navarra y residente en el vecino pueblo de Cobeña, se golpeó contra una cornisa de cemento cuando intentó huir, asustado, al ver a los dos morlacos correr por el callejón.

Córdoba trabaja como montador de casas de madera. Sólo unas horas antes del percance había estado disfrutando de sus vacaciones. Tiene planeado casarse el próximo 6 de octubre con su novia, Raquel.

Israel Martínez, de 22 años, vecino de Alcobendas, que resultó gravemente corneado, ya predijo la peligrosidad de las reses al visitar los corrales el pasado jueves. "Ese toro la va a liar mañana", auguró entonces. "Israel vino conmigo a echar un vistazo a los toros que corrían hoy", explicaba a Efe su amigo Ángel, sin ocultar su angustia a la puerta de la enfermería. El morlaco que Israel señaló con un dedo fue precisamente el que le corneó. "A mí me dio tiempo a escapar", recordaba Ángel.

El ecuatoriano Franklin Romero, de 27 años, también vecino de Alcobendas, resultó gravemente herido por asta de toro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de agosto de 2004.

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