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Tribuna:Atenas 2004 | Natación

Duelo de estrategias

La final de los 100 metros libres ha sido un duelo de estrategias. Schoeman, tras saltar en sólo 64 centésimas de segundo (una de las salidas más rápidas en una final), ha nadado por debajo del récord del mundo en 15 metros (-0,68s), 25 metros (-0,66s), 50 metros (-0,56s) y 75 metros (-0,46s) para hundirse en los últimos 25 metros. Mientras tanto, Van den Hoogenband, cambiando completamente la estrategia aplicada en los 200 (en la que comenzó también por debajo de récord del mundo), fue capaz de aplicar su propio ritmo, sin tratar de perseguir demasiado pronto al nadador surafricano. Su experiencia en este tipo de finales le ha llevado al oro.

La salida del holandés es uno de sus pocos defectos y sabe que, aunque quiera, no puede conseguir esos parciales en los primeros metros. Es necesario recordar que su récord del mundo se consiguió en una semifinal olímpica y no en la final, cuando te juegas la medalla de oro.

Ian Thorpe, escondido en una calle lateral, ha sido más conservador pasando el sexto por los primeros 50 metros. Sabiendo sacar partido de su extraordinaria resistencia, ha realizado un último parcial similar al del holandés, pero las tres décimas de segundo de desventaja en el primer largo le han impedido subir algún puesto más.

Schoeman ha perdido la oportunidad de su vida, pero sus parciales de 10,08s; 22,60s, y 34,68s serán un referente para tratar de batir el récord del mundo. Por lo demás, ambos nadadores son muy parecidos. Sus frecuencias de brazada rondan los 50 ciclos por minuto, son capaces de nadar a velocidades cercanas a los 1,95 m/s de promedio en esta prueba y por encima de 2,20 m/s en los virajes. La diferencia fundamental ha ocurrido en la llegada, donde en los últimos 5 metros el holandés ha tardado 14 centésimas de segundo menos que su competidor mientas el australiano ha realizado 17 centésimas menos que él, un mundo para una final tan competida. ¿Qué habría pasado si Schoeman se hubiera dosificado mejor? Es algo que él mismo se estará preguntando, pero con la velocidad que ha realizado el primer 50 está en disposición de batir el récord mundial de los 50 metros libres. Otra cosa es el oro.

Raúl Arellano es profesor titular de la Universidad de Granada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de agosto de 2004