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Oiarzabal y Pasabán regresan a España con los pies vendados

Juan Oiarzabal y Edurne Pasabán, tras alcanzar el lunes la mítica cima del K-2 -la segunda montaña más alta del mundo, de 8.611 metros-, regresaron ayer a Madrid con los pies vendados y se movieron en sillas de ruedas por el aeropuerto de Barajas. "La segunda vez que he subido al K-2 no me ha compensado. No sé que tengo en los pies, pero no guardo rencor alguno al K-2", comentó Oiarzabal, quien añadió: "Al bajar, me encontré con problemas, pero nunca pensé en que podía morir". Edurne, por su parte, aseguró estar "contenta, pero cansada. El K-2 es la montaña de las montañas".

A los dos montañeros les esperaba en Barajas una ambulancia para trasladarles a la clínica MAZ de Zaragoza. Deberán pasar cerca de un mes hospitalizados para recuperarse de las secuelas físicas de su hazaña: congelaciones en sus extremidades y, en el caso de Oiarzabal, también un edema pulmonar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 2004