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Muere el mítico Domínguez

Fallece el portero argentino, que ganó tres Copas de Europa con el Madrid

El Flaco Rogelio Domínguez, de 73 años, mítico portero del Racing de Avellaneda y la selección de Argentina que llegó a los 25 años al Real Madrid y participó de la conquista de dos ligas, tres Copas de Europa y una Intercontinental con el equipo que lideraba Alfredo Di Stéfano, murió ayer el pasado viernes por la tarde en un hospital de Buenos Aires a causa de un enfisema pulmonar.

A su regreso de España, el experimentado Domínguez se destacó en el River, el Vélez, jugó en el Cerro de Montevideo y ganó la liga de Uruguay con el Nacional. Se despidió del fútbol como jugador en la temporada 68-69 como portero del Flamengo de Brasil. Dos años más tarde, en 1971 inició su prolongada carrera de entrenador en el San Lorenzo y se le recuerda especialmente por el extraordinario equipo que formó en el Boca de 1975. En todos los clubes dejó consejos de fútbol y lecciones de vida que los jugadores recuerdan todavía. "Era un tipo con códigos y los respetaba", dicen quienes fueron sus amigos o trabajaron con él.

Hace un tiempo, antes de que su salud desmejorara notablemente, a su regreso del que sería su último viaje a España para reencontrarse con los ex compañeros del Madrid, Domínguez conversó con El País y el encuentro puede reproducirse ahora:

"Rogelio Domínguez mira la camiseta número nueve del Real Madrid que tiene enmarcada como un cuadro en la pared de su oficina de la empresa Interfútbol y no puede evitar que los ojos se le llenen de lágrimas con el recuerdo: 'Me la regaló Alfredo (Di Stéfano), es la que usaba con los veteranos. Lleva su firma. Estuve en Madrid con toda la banda'.

- ¿Quiénes son los integrantes de esa banda?

- Yo, Alfredo, Santamaría, Marquitos, Pachín, los muchachos de entonces.

- ¿ Cómo podría explicarse a los jóvenes de hoy lo que era aquél Madrid?

-Es difícil porque el fútbol ha cambiado mucho y ahora parece que es eso que se ve por televisión. Pero le digo una cosa : yo creo que nadie va a poder igualar la hazaña de aquél equipo. La de ganar cinco copas de Europa seguidas. Tampoco creo que se pueda lograr la reunión de tantos grandes jugadores. Para mí, Alfredo fue mejor que Pelé, que Maradona, que todos. Hace más de treinta años Di Stéfano jugaba el fútbol que algunos proponen ahora como moderno. Él era el motor de todo el equipo. Si se ponía en la portería era un verdadero portero. Sabía todo del puesto. En los partidos complicados se daba cuenta enseguida del lugar donde había que ponerse. Iba sobre el mejor rival, lo anulaba y desde ahí creaba.

-Tuvieron entrenadores como el paraguayo Fleitas Solís, Carniglia, Miguel Muñoz, pero ¿qué importancia le daban a la táctica?

-Nunca nos preocupábamos por los rivales. Sabíamos quiénes eran los mejores jugadores contrarios, pero el Madrid salía a jugar igual y a ganar siempre.

-¿No le parece que se destaca y se reconoce más a los delanteros que a los defensas de aquellos equipos? Son pocos los que recuerdan que usted detuvo un penalti en la dura final de la Copa de Europa que disputaron con el Stade Reims en Stutgart, cuando el Madrid venció 2-1.

-Bueno, eso es muy común en Europa. Pocas veces son ídolos o leyendas los porteros o los defensas. Pero igual, a pesar de la distancia porque yo vivo en Buenos Aires, cada vez que voy siento que uno sigue siendo recordado como figura allí. Hay más respeto por los que hicieron la historia un club. Allí nadie ignora que el Madrid se convirtió en un grande de Europa y del mundo por aquellos jugadores. En cambio aquí, en Argentina, todo se olvida. Yo jugué hasta los 25 años en el Racing de Avellaneda, cuando me traspasaron al Madrid en lo que serían ahora unos dos millones de dólares, también jugué en el River, en el Vélez, terminé mi carrera en el Flamengo, el club más popular del Brasil, pero es el Madrid el que no se olvida de mí, ni yo de ellos. Te hacen sentir de la familia. En la administración me encontré con una mujer que era una niña cuando yo jugaba allí. Es como volver a casa.

-¿Cómo el Madrid se interesó por un portero argentino?

-En realidad yo iba a ir al Barcelona. Pepe Samitier me había seguido en los juegos panamericanos de 1956 en México y luego en el campeonato suramericano de Lima, que Argentina ganó invicta. ¿Recuerda ? Fue uno de los mejores equipos del fútbol argentino. Con Pipo Rossi en el medio y arriba Corbatta, Maschio, Angelillo, Sívori y Cruz. Le ganamos al Brasil que después sería campeón del mundo en 1958. Pero el Racing había vendido a Maschio a Italia y no quería desprenderse de mí. Tuvimos problemas para renovar mi contrato y el pase estaba trabado, hasta que un día me despertaron a las cuatro de la mañana para decirme que me iba al Madrid. Se retiraba el titular y Bernabeu, enterado de que el Barcelona se había interesado por mí, ofreció lo que pedía el Racing y de un día para el otro se resolvió todo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de julio de 2004