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Entrevista:Patti Smith | MÚSICA

"El 'Guernica' me recuerda el poder del artista como activista"

La cantante estadounidense presenta el jueves en Barcelona las canciones de su nuevo disco Trampin, un alegato humanista contra la violencia y la guerra. Smith cuenta cómo se ha recuperado de las muertes de su esposo y de su madre, y reflexiona sobre la política de su país.

Hay una foto que hizo Robert Mapplethorpe de su gran amiga Patti Smith (Chicago, 1943), en la que ella está desnuda, en cuclillas, sujeta a un radiador. Hoy mantiene de alguna forma esa ambigua belleza de hace treinta años. Alta, flaca, desaliñada (la ropa descosida y con manchas) y con un llamativo vello facial, tiene -mientras contempla el Guernica de Picasso en el Reina Sofía de Madrid- esa especie de aura de quien ha sobrevivido a la batalla. Una de las grandes mujeres del rock, madrina del punk y artista de culto del Nueva York más creativo, actúa el próximo jueves en el Palau de la Música de Barcelona con su nuevo disco Trampin, un trabajo en el que se mezclan sentimientos e ideas políticas.

PREGUNTA. En estos tiempos horribles, la búsqueda de la belleza parece algo frívolo a veces. ¿Piensa usted así?

RESPUESTA. Creo que la búsqueda de la belleza es importante en distintos momentos de la vida. Pero depende de cómo interpreta la belleza cada uno. Para algunos será la belleza física, para otros la interior. Pienso que para todos debería ser importante desarrollar la belleza interior, a cualquier edad. En las épocas más difíciles es importante que la gente no actúe movida por el miedo. Y si buscan la belleza en los malos tiempos deberían ir por ese camino.

P. Yo le preguntaba eso pensando más en los hallazgos del arte, la música, la literatura, la poesía. Esos instantes iluminadores que a veces parecen fútiles cuando el mundo muestra su peor rostro.

R. Antes de que empezáramos a trabajar en este álbum mi madre se puso muy enferma, se moría. Nosotros estábamos sentados a su alrededor y, por supuesto que no queríamos dejarla ir, pero se acercaba el final. Ella siempre fue una mujer fuerte y amorosa y no quería dejarnos, pero cuando llegó el momento se las arregló, por nosotros, para tener una muerte hermosa. Y yo la miré en ese trance bello y triste, lo cual me hizo pensar que en la vida no se puede separar la belleza de lo demás. Se puede observar un incendio terrible en el bosque, la destrucción de los árboles y quedar a la vez deslumbrados por la magia del fuego.

P. En algunos momentos de su vida usted ha sido bastante más oscura en sus sentimientos. Pero este álbum es muy luminoso.

R. Sí, es lo que pienso. Empezamos el disco con Jubilee, una canción cuya música está compuesta por el más antiguo miembro de nuestra banda, Lenny Kaye. Un hombre muy positivo. Pero es cierto que mi pasado está marcado por la pérdida de mi marido, de mi hermano y de otra gente que amé. La muerte de mi marido me debilitó mucho como ser humano, aun así quise hacer un disco en su memoria y seguir trabajando, porque soy una trabajadora, una madre responsable de sus hijos. Pero no lograba recuperar toda mi energía, y ha sido interesante ver cómo ésta ha vuelto después de la muerte de mi madre. Porque ella tenía una enorme cantidad de energía, siempre, y siento que ella me la ha dejado como herencia, como un regalo.

P. En esta visita a Madrid ha venido a ver el Guernica. ¿Por alguna razón en particular?

R. Yo solía visitar el Guernica muy a menudo cuando estaba en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Cuando era muy joven iba cada pocos días, me sentaba frente a él y reflexionaba sobre las imágenes, sobre lo que pensaba Picasso cuando lo pintó, la lección que nos enseña. Siempre ha sido un cuadro importante para mí. Me alegré por España en 1981 cuando lo trajeron, aunque también me daba pena que se fuera tan lejos. Así es que cuando vengo a España vengo a saludar a mi vejo amigo. Y además en este momento tiene un significado especial porque esta pintura nos recuerda constantemente cómo es la guerra. Me acordé mucho del Guernica cuando bombardeamos Irak. Cogí el libro que tengo sobre el cuadro y pensé que eso es lo que está causando mi país ahora: destrucción cultural, la muerte de civiles, la muerte de nuestros propios soldados. Y quiero seguir recordando que esto es lo que causa. No es una pintura abstracta, no es un programa de televisión. Son seres humanos, niños, mares, abuelos. Es sufrimiento. Es un cuadro que me recuerda también el poder del artista como activista. Sin ser un político, William Blake escribió poemas sobre los deshollinadores para protestar contra el trabajo infantil; Bob Dylan cantó a favor del movimiento de derechos civiles. Todas estas cosas son importantes porque inspiran a la gente.

P. Usted como fotógrafa, compositora y cantante, ¿necesita cambiar de lenguaje para expresar cosas distintas?

R. Cuando era joven quería ser escritora. Luego quise ser pintora, pero también me gustaba cantar. Me hubiera gustado tener un solo arte del que ocuparme, pero parece que respondo desde distintos impulsos y no puedo predecir de qué forma voy a reaccionar. En un año de elecciones en mi país, he respondido con Trampin, donde se refleja la muerte de mi madre, la guerra de Irak y las próximas elecciones. Después del 11-S hice una serie de serigrafías y dibujos, no esperaba responder de esa manera, pero lo hice. A veces hago fotos, pero las hago para mí aunque después las puedo exponer, son muy íntimas y silenciosas. Cuando hago discos o conciertos es para comunicarme con la gente, no trato de liarme con la estructura de un poema o el lenguaje. Sólo busco un común denominador que me permita llegar a la gente. Lo que me hace sentir orgullosa en Trampin es que, aunque el rock and roll es un asunto de gente joven y así lo creo porque requiere mucha energía juvenil, me siento feliz de poder seguir trabajando porque, al menos para mí, éste es mi mejor disco en cuanto a las letras y la voz. Es una vía de expresión muy apropiada para los jóvenes, que pueden dar rienda suelta a sus ideas e inquietudes, y explotar. En los años setenta no necesitabas un arma, una guitarra era suficiente. Si quieres pelear no tienes más que coger tu guitarra, un amplificador y ponerlo en el nueve para arrasar con tu sonido.

P. ¿Qué le gustaría ver cambiar en su país, además del presidente?

R. Lo más importante sería que la gente vote. El voto es la voz individual y a la vez la voz colectiva. Eso mostraría que la gente se preocupa y tiene mayor conciencia cívica. El otro tema importante es el medioambiente. Me gustaría que los estadounidenses fueran más responsables a la hora de cuidar y preservar el medioambiente. Y que persiguieran valores espirituales, no digo religiosos. Nuestra sociedad es cada vez más materialista y el planeta lo está sufriendo.

P. Le gusta la ópera y el jazz, pero hace rock and roll.

R. Siempre me gustó el jazz, desde niña. Y adoro la emoción de la ópera, Verdi, Puccini; la ópera italiana es mi debilidad. También las cantantes como Maria Callas, de quien he aprendido algunas cosas, su expresividad. Y en el jazz, he aprendido de la improvisación de John Coltrane.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de julio de 2004