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Reportaje:

Iniciativa Verds lanza su nueva hornada

El congreso de ICV, que se abre hoy, consagrará una generación de políticos forjados en los movimientos sociales

El congreso que este fin de semana celebra Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) en el Palacio de Congresos de Montjuïc va a suponer la consagración de una nueva generación de dirigentes, muy jóvenes, que en los últimos años han ido configurándose junto con Joan Saura (Barcelona, 1950), el presidente del partido, como su perfil público.

Se trata de un grupo heterogéneo de políticos con menos de 40 años que tienen en común haber participado en los nuevos movimientos sociales durante los últimos 15 años. Es decir, que han combatido contra decisiones de los gobiernos del PP, pero también del PSOE.

Lo que les caracteriza es que, a diferencia de las anteriores generaciones de dirigentes de ICV, o de su antecedente, el PSUC, no se han forjado en la lucha contra la dictadura, sino en el movimiento pacifista, en luchas por causas ecologistas, han militado en el feminismo, en las organizaciones no gubernamentales dedicadas a la solidaridad con los países en vías de desarrollo, o en el movimiento juvenil.

"Las manifestaciones de 1991 contra la guerra de Irak politizaron a muchos jóvenes"

Uno de los perfiles paradigmáticos de esta hornada, Joan Herrera (Barcelona, 1971), portavoz en el Congreso de los Diputados, fue el coordinador general de Joves amb Iniciativa. Y, con él, proceden también de esta cantera otros como Josep Vendrell (Camarasa, Noguera, 1969), actual jefe de gabinete de Saura en el Departamento de Relaciones Institucionales del Gobierno catalán. Como Maria de la Fuente, responsable del ámbito de mujeres de ICV. Y como Màrius García (Granollers, 1976), responsable de organización del partido.

El congreso, que empieza esta tarde, será presidido por uno de los más destacados exponentes de esta generación, el eurodiputado Raül Romeva (Madrid, 1971). Se afilió en ICV a los 18 años, pero durante mucho tiempo su trabajo político no se desarrolló en la organización del partido. Fue responsable del programa educativo y de cultura de la paz de la Unesco en Bosnia y supervisor de la OSCE en las elecciones en ese país en 1996. Ahora ocupa en el Europarlamento el escaño que el ex secretario general del PSUC Antoni Gutiérrez Díaz ocupó entre 1987 y 1999. Pero no se ha integrado en el grupo parlamentario formado por los partidos comunistas o ex comunistas, sino en el de los Verdes Europeos. Así, la renovación generacional es también una expresión del cambio político vivido por ICV, la complicada mutación del que fue el partido de los comunistas catalanes en un partido ecosocialista.

Las anteriores generaciones de dirigentes de ICV tenían a su pesar su punto de referencia político en el franquismo. Esta generación tiene el apellido Bush directamente vinculado a su biografía política. Dolors Camats (Barcelona, 1971), diputada en el Parlament y portavoz de ICV desde hace pocos meses, explica que "las manifestaciones de 1971 contra la guerra de Irak supusieron la politización de muchos jóvenes". Se manifestaron contra Bush padre y contra el Gobierno de Felipe González.

Doce años después, las grandes manifestaciones contra la segunda guerra de Irak lanzada por Bush hijo, y contra el Gobierno de José María Aznar, son consideradas en el informe de gestión que Saura presenta hoy al congreso de ICV como factor esencial para las victorias electorales de las izquierdas en Cataluña y en España en 2003 y 2004.

Cierto es que muchos de estos jóvenes son hijos de militantes o votantes del PSUC. Algunos, como Josep Vendrell, llegaron incluso a afiliarse al PSUC. En su casa votaban al PSUC y esta identificación es, dice, "motivo de orgullo". Sin embargo, explica también que él ya no ha vivido la identificación político-ideológica con los países comunistas, el bloque soviético. "A mí me impresionó más la derrota electoral del sandinismo en Nicaragua que el hundimiento de la Unión Soviética", confiesa. Y, desde luego, "no veía a ICV para nada vinculada a lo significaba en 1989 el muro de Berlín".

Como Dolors Camats, Vendrell destaca que el discurso político de ICV no es sólo ecologista, pese a la denominación como "verde", sino que "incorpora el discurso en favor de la paz, el respeto a la diversidad cultural, la identificación con el movimiento de las mujeres y el juvenil". No es nada raro ni específico de Cataluña, dice Vendrell, sino que es un nuevo espacio político que "está apareciendo en toda Europa".

En el caso de otro político que ha saltado a la primera fila de ICV, Lluís Postigo, alcalde de Llagostera y diputado en el Parlament desde 2003, la lanzadera fue una larga lucha popular contra el trazado de una línea de alta tensión de Fecsa-Endesa por el macizo de Les Gavarres. Hijo de emigrantes andaluces, de madre sevillana y padre malagueño, que en casa hablaban de Comisiones Obreras y votaban al PSUC, Postigo explica que él fue objetor de conciencia y que se afilió a ICV en 1995 cuando este partido estaba "en un momento bajo". Lo que le identificó fue, dice, "la incorporación del discurso ecologista".

Como éstos, hay muchos más, porque después de haber estado hace cinco años en la UVI a causa de la ruptura con la Izquierda Unida (IU) de Julio Anguita, ICV es hoy una organización con 5.000 miembros, cuyo responsable del área de comunicación, Marc Rius (Barcelona, 1972), tiene 32 años, y el responsable de movimientos sociales, Roger Morales (Cerdanyola, 1974), 30 años. Màrius García, secretario de organización afirma: "Ha sido una apuesta por la gente joven. El congreso no va a impulsarla, va a constatarla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de julio de 2004