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Reportaje:Eurocopa 2004 | Grecia, el campeón más inesperado

"Somos un grupo de amigos que venimos a divertirnos"

Los ganadores reconocen que son un equipo defensivo y afirman que el fútbol es muy sencillo

¿Es un retroceso para el fútbol que Grecia gane la Eurocopa? "No lo creo", contestó el seleccionador brasileño de Portugal, Luiz Felipe Scolari, de 55 años. "Ellos tienen un sistema defensivo espectacular y nosotros, los equipos ofensivos, debemos buscar alternativas para superarlos. Hoy [por ayer] no hemos sabido".

Pese a que se pasó los últimos minutos del partido protestando frenéticamente al cuarto árbitro, dando brazadas de disconformidad, Scolari se presentó muy entero en la sala de prensa. Trató de ser respetuoso. "Hemos hecho un campeonato muy bueno y hemos sido unos excelentes subcampeones. Nada de esto va a cambiar nuestro trabajo ni el sentimiento del pueblo portugués". Una vez más apeló al sentimiento del pueblo portugués, una ola de alegría que ha invadido las calles lusas desde que empezó el torneo y a medida que su selección iba pasando eliminatorias.

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El técnico brasileño recurrió a la riqueza gestual de su cara para expresar más de lo que decían sus palabras. Buscaba rostros conocidos entre los periodistas y les enviaba muecas de resignación. "Todos los partidos de Grecia han sido iguales. Se aprovechan de las debilidades del adversario, pero tienen calidad y jugadores para hacerlo", agregó Scolari antes de deslizar una crítica amortiguada al árbitro, Markus Merk, el alemán amigo de la familia del seleccionador griego, Otto Rehhagel. "En los últimos 10 minutos, el juego ha estado demasiado tiempo parado, pero el árbitro no ha tenido nada que ver con la derrota". Por último, Scolari lanzó un guiño a los periodistas, a los que citó para el Mundial de Alemania, dentro de dos años.

Una cita a la que Rehhagel, de 66 años, no quiso confirmar su asistencia al frente del combinado heleno. "No es el momento de hablar de eso", zanjó el preparador alemán, con las sienes mojadas por el desenfreno de las celebraciones. ¿Se considera un dios? "Ha sido una historia preciosa. Estoy orgulloso de haber unido a los griegos de todo el mundo. Los griegos son gente exagerada, tanto en la tristeza como en la alegría. Pero ahora no nos importaría que viniesen a recibirnos en masa al aeropuerto de Atenas", declaró un Rehhagel más relajado, sonriente y con la voz ligeramente quebrada por la enorme euforia. "Las diferencias entre las grandes selecciones y las pequeñas se han acortado", sentenció. Media hora antes, Rehhagel había corrido enloquecido por el césped del estadio Da Luz cuando el árbitro señaló el final del partido. Primero se abrazó con Dellas. Y luego llegó hasta el goleador Charisteas, en quien confió a pesar de que el delantero apenas había actuado en el Werder Bremen. "Ha sido uno de los mejores del torneo, aunque entiendo que Shaaf [el técnico del Bremen] lo dejara en el banquillo porque Ailton ha marcado muchos goles". Eso sí, preguntado por enésima vez por la táctica utilizada en el partido, Rehhagel sonrió y volvió a negarse: "Es un secreto".

Secreto o no, algunos de sus futbolistas tenían clara la clave del éxito. Nikolaidis, por ejemplo: "Somos un equipo muy defensivo y la prueba está en que hemos atacado tres veces en todo el partido. No hay que pensar en complicar al fútbol porque es un deporte muy sencillo. Nosotros somos un equipo de amigos que vinieron a la Eurocopa a divertirse y a pasarlo bien. Trajimos la experiencia de haber competido en clubes de Inglaterra, España e Italia, pero poco más. Hemos tenido suerte y hemos tenido siete u ocho jugadores que han hecho cinco partidos a un nivel extraordinario. Esa ha sido la clave".

Sobre los méritos de su técnico, el seleccionador Otto Rehhagel, el central Dellas no pudo ser más claro: "El mérito es de los jugadores porque salen al campo. Esta Eurocopa nos la debemos a nosotros. Rehhagel nos eligió y aportó una nueva mentalidad. Lo demás, es obra nuestra".

Los jugadores de Portugal salieron en desbandada y con ropa de vacaciones. Rui Costa, que se despidió de la selección tras 14 años de servicio, habló con la cabeza fría: "Nos ha ganado el equipo más defensivo del campeonato, pero sería estúpido por nuestra parte decir que ha sido injusto. Somos nosotros los que no hemos sido capaces de encontrar los espacios para hacer un gol".

Costinha, otro de los líderes de Portugal, lo tenía claro: Nos hemos chocado contra un muro como se chocaron Francia, la República Checa o España. No hay que dar más vueltas". Costinha dio a entender que no se fía de la honestidad del árbitro, Markus Merk: "Me resulta extraño que éste haya sido el primer partido en que no nos pitan una falta a favor en la frontal del área durante la última hora. En eso he notado que el árbitro hacía una gestión muy inteligente de las faltas".

Aún más indignado, aunque con el equipo vencedor, se mostraba Maniche: "Grecia no es un campeón justo porque lo único que hizo fue defenderse. No se preocupó por tener la pelota en lo más mínimo. Tuvieron una sola ocasión y la concretaron. Eso es todo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004