_
_
_
_
Eurocopa 2004 | Perspectivas opuestas

La liberación de Ballack

Ramon Besa

De Ballack se esperan muchas cosas. Hay expectación por saber si su problema es de relación con el Bayern de Múnich, en el que las cosas no le van nada bien, o si se ha perdido la estela del excelente futbolista que fue en el Bayer Leverkusen. En tanto que originario de la Alemania del Este, siempre se le ha acusado de cierta indolencia y mecanización en su juego, como si para reemplazar a Matthäus o Effenberg en el equipo bávaro se necesitara un punto de arrogancia y otro de mala leche, ninguno de los cuales se le asocia.

Jugador fuerte y rápido, con un excelente cuerpo, 1,89 metros y 80 kilos, es el punto de referencia de la selección de Rudi Völler. A diferencia del papel que ejerce en su club, Ballack juega de manera más ofensiva en el cuadro nacional, prácticamente por detrás de Kuranyi, el ariete del Stuttgart, y proporciona al equipo un signo de distinción. Pese a que no tuvo la presencia que se aguardaba, fue elegido el mejor en el partido ante Holanda. La suya fue una actuación de una discreción exquisita porque casi no cometió errores y si cargó con una tarjeta amarilla fue más por decisión arbitral que por ir contra las normas.

"Para mí", precisó después el centrocampista, "el mejor fue Lahm", el lateral que ha actuado en el Stuttgart y que, sin ser zurdo, ejerce por la izquierda. Lahm dobló bien a Frings y Ballack encontró siempre cómo asociarse con ambos. Dinámico y con un estupendo disparo desde media distancia, se siente mejor si dispone de libertad de movimentos, nada que ver con la tarea que le encomendó Hitzfeld en el Bayern, en el que ocupa una demarcación mucho más retrasada.

"Digamos que en la selección puedo destacar más", respondió Ballack a la salida del estadio Dragão. "No sé por qué razón, pero los alemanes somos muy competitivos con la selección. Nunca nos escondemos. Holanda nos empató sin crear apenas oportunidades. Ahora nos volverán a ver como uno de los favoritos, pero tampoco es conveniente", siguió; "cuando disputa un gran torneo, Alemania se transforma. Nos vino bien empezar contra un rival fuerte".

En una selección muy física, Ballack es poderoso corriendo y jugando porque es de los pocos centrocampistas alemanes que ejerce: toca, para y pasa la pelota, un detalle trascendente en un equipo sin pausa. En fin, a Ballack se le vio más liberado que nunca en este curso.

Ballack, portero improvisado, gatea tras el balón.
Ballack, portero improvisado, gatea tras el balón.EFE

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Ramon Besa
Redactor jefe de deportes en Barcelona. Licenciado en periodismo, doctor honoris causa por la Universitat de Vic y profesor de Blanquerna. Colaborador de la Cadena Ser y de Catalunya Ràdio. Anteriormente trabajó en El 9 Nou y el diari Avui. Medalla de bronce al mérito deportivo junto con José Sámano en 2013. Premio Vázquez Montalbán.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_