¡Qué bonitas elecciones!
1. Con el sentido de la medida
que nos caracteriza, ahora nos salen los debates electorales por las orejas. Qué se le va a hacer. No se entiende por qué ese escaso entusiasmo ciudadano que se detecta: elecciones al Parlamento europeo, un duelo en la cumbre Josep Borrell / Jaime Mayor Oreja... Más atractivo no puede ser. Después dirán que la abstención es por exceso de debates. El caso es echarle la culpa a la tele.
A veces, de verdad te lo juro, parece que hay partidos políticos en los que interesa más el cargo que las ideas, oye
2. En los carteles electorales del PSOE
aparece rebañada la oreja derecha de Borrell, mientras que en los carteles electorales del PP aparece rebañada la oreja izquierda de Mayor. En los carteles electorales siempre aparecen cuerpos incompletos. Por lo general, cabezas troceadas: a uno le quitan frente, a otro una oreja, a aquél le recortan el cráneo. No se ha experimentado aún que a un candidato le retraten con un brazo menos, o sin dientes, pero ya se andará. De algo han de vivir los publicistas, y si un publicista llega a la sede de un partido con una foto del candidato al completo, el jefe de campaña desconfía.
-Pero éste... ¡Es mi candidato!
-Pues claro.
-No me han cazado ustedes la esencia. Ya le están quitando una oreja y tres dedos de una mano.
-Ha dado usted con la persona adecuada. Sepa que en la oficina me llaman El Destripador.
-No se hable más. No repare en gastos.
3. En lugar de trocear
candidatos, los publicistas deberían dar consejos sobre mensajes claros. Un ejemplo: Borrell debería alertar a los suyos con contundencia: "Muchos pensais: ya tenemos teta, ahora a dormir. ¡Pues mucho cuidado, que la teta es volátil! La teta desaparece en cualquier momento. Fijaos en Rajoy, Mariano el Destetado". Tras el mitin, Jesús Caldera, Jordi Sevilla y Carmen Calvo subirían al estrado para cantar: "Zetapeñines no, gracias; hay que dejarnos crecer".
4. Más difícil parece arreglar a Jaime Mayor,
pero también tiene salida, también. En lugar de esa tristeza honda, como de
leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer, parece Jaime Mayor sali-
do de un relato con noche, niebla y espíritus errantes; debería hablar claro: "Si me votáis, me voy a mil kilómetros, ¡y si me votáis mucho, a lo mejor no vuelvo nunca!". Con la lista que lleva detrás, además... Ese argumento le haría imbatible.
5. Gaspar Llamazares
quería que la candidatura de IU la encabezara Carlos Jiménez Villarejo, pero se ha quedado la cosa en Willy Meyer. Cada cual es muy dueño, pero qué clase de proyecto es éste en el que da lo mismo quién esté el primero. A veces, de verdad te lo juro, parece que hay partidos políticos en los que interesa más el cargo que las ideas, oye. En serio.
6. En cuanto a las candidaturas
a la paisana, que comparten candidatos nacionalistas de nuestra rica diversidad, resultan lamentablemente incompletas, porque nunca hay un nacionalista español. Podrían llevar a Pepe Bono, luciendo su condecoración de Quita y Pon, o... a Ánsar. Ése sí sería un golpe. Sería un bonito homenaje de los nacionalistas a quien tanto ha hecho por ellos.


























































