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Reportaje:

La sombra de Aznar acompaña a Rajoy

Aragonés, jefe de gabinete del presidente del Gobierno y asesor de Rajoy, reconoce que el PP está "en una mala situación"

El pasado 28 de marzo, en la plaza de toros de Vistalegre, entre los 15.000 partidarios del PP que se habían dado cita para apoyar el discurso de Mariano Rajoy y José María Aznar, un hombre deambulaba entre el público con aire taciturno. Por la parte del foso más próxima a la barrera, el personaje, con gabardina marrón a la altura de las rodillas, caminaba con las manos cruzadas a la espalda como lo haría por la playa en una apacible mañana de domingo.

El resto de la concurrencia jaleaba a Rajoy -"¡Dales caña, dales caña!"-, pero aquel hombre parecía pensar ya en el siguiente movimiento de ficha; en cualquier movimiento con tal de que fuese el siguiente. Para el público era invisible.

Fuentes del PP dicen que quien crea "que Aznar se lo impuso a Rajoy, no conoce ni al partido ni a Rajoy"

La mayoría de los 15.000 asistentes no podía imaginarse el esfuerzo que ese hombre, el jefe de gabinete de José María Aznar, ha invertido por ir a cualquier sitio así, con las manos en los bolsillos, viendo la historia desde la barrera. Sus escaramuzas para evitar las cámaras de los fotógrafos son motivo de bromas entre los altos cargos del PP.

Sus declaraciones en prensa se limitan en los últimos ocho años a una que se publicó durante la última campaña electoral. En los periódicos se decía que el jefe del gabinete de Aznar recomendaba "subir el listón de la crítica al PSOE" y "destacar más las insuficiencias que muestra".

La leyenda que acompaña a este licenciado en Filosofía y Letras, de 48 años, soltero y sin hijos, jefe de gabinete de Aznar durante los ocho años de Gobierno y estrecho colaborador suyo desde hace 17 años, cuenta que ha sido uno de los hombres más poderosos del PP, el que tenía más acceso al presidente y más influencia sobre él; el hombre a quien más secretos confió Aznar y quien mejor supo guardarlos. Él, por supuesto, siempre negó que acumulara tanto poder.

Al día siguiente de aquel mitin en la plaza de Vistalegre, Mariano Rajoy lo nombraba adjunto al secretario general. Y el propio Rajoy aclaraba que había sido por decisión personal, para quien pudiera pensar que le había sido impuesto o aconsejado por Aznar.

"Quien diga que Rajoy lo ha colocado por indicación de Aznar", señala una fuente próxima al propio Aragonés, "es que no conoce ni a Aznar ni a Rajoy ni el funcionamiento del PP. Porque éste es un partido de ordeno y mando, pero una vez que mandas lo mandas todo".

La misma fuente señala que Rajoy le preguntó recientemente al propio Carlos Aragonés:

- ¿Te vienes conmigo o te vas con Aznar a la FAES? [Fundación para el Análisis y Estudios Sociales de la que José María Aznar es presidente].

En el PP es bien conocida la lentitud de Aragonés en la toma de decisiones. Un colaborador suyo dijo que mientras Aragonés se decidía podían pasar los cuatro años de legislatura. Por eso mismo, porque él mismo es consciente de su lentitud, Aragonés procuró rodearse siempre de gente resolutiva como Alfredo Timermans y Javier Fernández-Lasquetty, antiguo y actual subdirector del gabinete, respectivamente.

Aragonés decidió por fin irse con Rajoy. Y Rajoy lo nombró el lunes su adjunto; adjunto al secretario general. ¿Qué significa eso exactamente?

"Es el tipo de casos en que la función crea el órgano. Se hará camino al andar", indica el citado político próximo a Rajoy.

"Hará un poco de todo", indica un amigo de Aragonés, "coordinará el grupo del Senado con el del Parlamento, con el de la gente de Génova y con los del Parlamento Europeo. Quiere hacer exactamente lo mismo que hizo en su día para aupar a Aznar al poder cuando formaba parte del clan de Valladolid", añade.

"Aragonés está convencido de que hay unas cuarenta personas en el PP, cuarenta políticos de los que tiene una lista con nombre y apellidos, a los que no necesita preguntar qué piensas o qué quieres. Con esas cuarenta personas, el jefe de gabinete de Aznar cree que puede tirar hacia adelante y arrebatar el poder al PSOE", añade la citada fuente.

Su gran virtud, o al menos la más conocida, ha sido la discreción, algo que Aznar siempre supo valorar. "Si vives de dar consejos como es el caso de Carlos, las ambiciones personales tienes que neutralizarlas. De otra forma es que que no eres creíble. Y él ha sabido hasta el momento neutralizarlas", señala una fuente cercana a Aragonés.

¿Es tan alérgico como parece a cualquier tipo de protagonismo o se lo hace?

"A Aragonés le sale ser así y al mismo tiempo le gusta cultivar esa imagen", indica un estrecho colaborador de Mariano Rajoy. "La base de su poder", señala otro alto cargo del PP, "radica en que nunca se sabe exactamente el poder que tenía".

Aparte de la discreción, un alto cargo del PP y amigo de Aragonés destaca su gran capacidad de análisis. "Tiene una visión global, estratégica de la realidad. Sabe documentarse; lee mucho antes de escribir cualquier papel. Sabe también distanciarse de los problemas, no se deja presionar por lo inmediato. Y además posee una gran capacidad para sumar gente, para buscar equipos".

Ése será también otro de sus grandes objetivos: que nadie se sienta marginado en el nuevo PP, que no exista ninguna familia política organizada.

"Estamos en una mala situación", reconoce Aragonés, "y tenemos que emplear todos los recursos a nuestro alcance".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de abril de 2004