ELECCIONES 2004 | Andalucía

Los andalucistas decretan una tregua interna y se proponen reforzar el perfil nacionalista de oposición

Los andalucistas tienen que cambiar por completo el chip. Han sido durante ocho años gobierno y ahora forman parte de la leal oposición, eso sí, con el mismo número de escaños (5), lo que les permite mantener la compostura ante la evidente pérdida de poder que significa abandonar fuertes áreas de gestión. Esto es lo que dijeron ayer la mayoría de los oradores que intervinieron en el Consejo Andalucista de Gobierno -máximo órgano entre congresos-, quienes, según fuentes del partido, dejaron al margen las diferencias que han separado a la dirección de Antonio Ortega y la llamada vieja guardia, liderada por Alejandro Rojas-Marcos, para planear un futuro totalmente nuevo.

El análisis que se hizo ayer es que, una vez desplomada la alternativa del PP a los socialistas, para el PA se abre un hueco que no se vislumbraba desde hace al menos una década, cuando los populares acortaron espectacularmente la distancia con el PSOE y se colocaron como recambio posible. Además, con José Luis Rodríguez Zapatero en Madrid, según esta tesis, Manuel Chaves no tendrá la ayuda adicional de la confrontación del Gobierno central y la denuncia del maltrato a Andalucía, lo que proporciona al PA la oportunidad de reforzar su condición nacionalista para hacer oposición.

Todo esto en el plano teórico y en las estrategias a largo plazo, en el corto, el PA asume que se ha quedado sin el principal motor que lo ha mantenido vivo estos años, pese a sus convulsiones internas, y ha multiplicado su implantación: las consejerías de Turismo y Deportes y Relaciones Institucionales. Amén de los cargos y puestos instituciones que se esfuman y su repercusión en los cuadros del partido, los andalucistas ven cómo se aleja uno de los instrumentos más valiosos para su proyección pública. Tan es así que Antonio Ortega, que construyó su liderazgo interno con este soporte, apostó a mitad de la legislatura pasada por cambiar de Relaciones con Institucionales a Turismo y Deportes para consolidar la imagen como candidato.

Es en este sector, en el de la dirección, donde se ha sentido más la mayoría absoluta del PSOE. Aunque aún no se ha definido, es probable que Ortega asuma la portavocía del Parlamento que durante cuatro años ha ocupado José Calvo Poyato.

Los cinco escaños que se mantienen colocan en un segundo plano que el PA ha perdido 24.416 votos y 1,24 puntos en el porcentaje de votos (del 7,43% al 6,19%). La lectura positiva es que los andalucistas han dejado atrás las diferencias abismales de implantación entre provincias. Ahora el mapa es más homogéneo. En Cádiz, tras la marcha de Pedro Pacheco, se han perdido 33.657 votos y 7,10 puntos; en Sevilla, 2.797 votos, 1 punto; en Granada 2.497 y en Córdoba 202. Por contra, Huelva, que logra escaño por primera vez desde 1990, ha registrado una subida de 5.997 votos y 1,51 puntos; Jaén, 4.474, Almería, 2.926 votos y Málaga, 1.340.

El congreso está previsto para octubre y aún es pronto para saber si la tregua decretada en el PA se traducirá en la consolidación de Ortega.

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