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Morera es proclamado secretario del Bloc por apenas dos votos

El nuevo dirigente, que quiere contar con Mayor, se marca como objetivo la cohesión interna

Enric Morera se alzó ayer con la secretaría general del Bloc Nacionalista Valencià con una victoría pírrica. La votación para elegir a la nueva dirección nacionalista arrojó el resultado de 324 votos para la candidatura de Morera, 322 para la de Maria Josep Amigó, 25 papeletas en blanco y una nula, que obligaba según los nuevos estatutos a realizar una segunda vuelta. Finalmente, esta no se produjo porque se retiró la candidatura de Amigó. El nuevo secretario general se marcó como primer objetivo, tras su proclamación, la recomposición de la cohesión interna.

La clausura del congreso extraordinario del Bloc para elegir una nueva dirección tras el fracasado objetivo de lograr representación parlamentaria en las últimas elecciones autonómicas se cerró ayer sin alegría. La división generada por la presentación de dos candidaturas, una encabezada por Enric Morera y otra por Maria Josep Amigó se mantuvo hasta el final. La victoría de Morera por sólo dos votos de diferencia, inicialmente, no fue suficiente para proclamar su victoria, ya que una enmienda aprobada en la ponencia de estatutos el día anterior obligaba, en caso de no lograr el 50% de los votos emitidos -algo que no sucedía con 25 papeletas en blanco- a repetir la votación.

A partir de este resultado -que cayó como un mazazo sobre los delegados, que nunca creyeron en un resultado tan ajustado- se abrió una ronda de negociaciones entre los integrantes de las dos candidaturas en las que intervino, parcialmente, el hasta entonces todavía presidente del Bloc, Pere Mayor. El temor a que un grupo de delegados se hubiese marchado tras la votación a disfrutar de la tarde dominical con familia y amigos, llevó a los integrantes de la candidatura de Morera a amenazar con retirarse si la segunda votación no se posponía 15 días. Luego se apostó por que se retirasen las dos listas y se presentase una tercera. Y las negociaciones entraron en otro terreno. Entre las distintas iniciativas, el equipo de Morera propuso quedarse con la secretaría general y la de Organización y que el equipo de Amigó colocase el resto de cargos. No funcionó. Posteriormente se apostó por situar en la secretaría general y la presidencia a dos personas que no hubiesen sido votadas en el congreso. Y tampoco funcionó. Una de las últimas tentativas consistió en presentar una lista de consenso en la que figurase Pere Mayor como integrante y la lista de Morera situase ocho representantes y la de Amigó seis, pero la pugna se mantuvo.

Con los delegados, ya desesperados, en los pasillos de la Facultad de Farmacia del campus de Burjassot; el presidente de la candidatura de Amigó, el diputado provincial castellonense Antoni Porcar, dio el paso adelante y convenció a sus compañeros de la conveniencia de retirar la lista. Una decisión fundamentada en la dificultad de gestionar una hipotética victoria forzada por una segunda votación tras haber perdido la primera vuelta.

Tras el desenlace, un apagado Enric Morera subió al estrado para ser proclamado secretario general, pedir la colaboración del ya ex presidente Pere Mayor y anunciar que su objetivo prioritario será el de recomponer la cohesión interna.

Un partido, partido por dos

Era difícil encontrar una sonrisa ayer entre los delegados del Bloc tras la clausura del congreso extraordinario. La lista de renovación liderada por Amigó, con la pátina de veteranía -y credibilidad, según algunos miembros de la antigua dirección- que daba la presencia de Porcar, quedó a las puertas de su objetivo y dejó insatisfecha a una militancia mayoritariamente joven que pedía con fuerza una regeneración en los órganos de gobierno.

La lista de transición, liderada por Morera e integrada fundamentalmente por los oficialistas y críticos que han protagonizado la vida orgánica del partido en los últimos 20 años, también dejó insatisfechos a sus partidarios. Una generación curtida en la transición que pensó que la mera presentación de esta candidatura -que se empezó a esbozar casi dos meses después de la de Amigó- serviría para forzar una fórmula de consenso con los jóvenes que acabaría con la presentación de una lista de integración renovadora fruto de la experiencia y la juventud.

Pere Mayor, hasta ayer presidente del Bloc y el líder que ha marcado el rumbo del partido nacionalista desde la década de los ochenta, tampoco quedó satisfecho. Aunque ahora la nueva dirección del Bloc le ofrezca la presidencia del Consell Polític -máximo órgano entre congresos en el que, de momento, no figura por voluntad propia-, Pere Mayor no está dispuesto a asumir ningún papel de tutela, al menos tal y como se ha desarrollado el reciente congreso.

Con este panorama, el Bloc se presenta como un partido, partido en dos, cuyos militantes se refugian en los ámbitos local y comarcal, cansados ya de la cantinela de que en las próximas elecciones serán, por fín, una formación parlamentaria con representación en las Cortes Valencianas.

Antoni Porcar hizo ante el plenario de compromisarios una confesión para explicar la retirada de la candidatura de Amigó: "Hemos intentado llegar a un acuerdo [con Morera], porque el proyecto es el mismo, pero los que nos han escuchado saben que el liderazgo de Amigó tenía una manera de trabajar en equipo y la falta de acuerdo no cabe imputarlo ni a unos ni a otros". Y Morera hizo otra confesión: "Si la situación hubiese sido la inversa [dos votos menos que Amigó] nosotros hubiesemos hecho lo mismo". Seguramente porque hay un Bloc, pero dos mitades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de octubre de 2003

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