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CARME CHACÓN | MUJERES

La nueva voz de los socialistas

Tiene una habilidad asombrosa para llamar al ascensor con el codo mientras sujeta el teléfono móvil con el cuello y apunta una cita en su agenda al tiempo que se despide con una sonrisa de quien la acaba de entrevistar. Así de asfixiante, sin comas ni puntos y aparte, es la vida de Carme María Chacón Piqueras, nacida en Esplugues de Llobregat (Barcelona) el 13 de marzo de 1971, desde que hace dos semanas fuera nombrada portavoz del PSOE. Ella sabe que ese sinvivir cotidiano tiene un peligro: "Hay cosas que una mujer sólo puede hacer con 32 años y no quiero preguntarme dentro de 20 por qué no las hice. Aun así, me meto en el tren de la vida y me van pasando los días, pero la sensación de culpa yo la sigo teniendo. Se lo he oído decir muchas veces a mi compañera Manuela de Madre, que las mujeres somos como los caracoles, que llevamos siempre la culpa en la espalda...".

"Yo soy del bando de los perdedores, lo tengo muy claro. Siempre supe dónde hubiera estado y creo que eso es lo que me ha hecho así"

Carme Chacón tiene otra frase grabada en su memoria: "Es algo que me dijo mi abuelo Francisco, un anarquista que fue llevado al frente con 15 años y luego sufrió los campos de concentración, la cárcel, el exilio, una posguerra muy dolorosa. A él y a mi madre les debo mi vocación política. Un día mi abuelo me dijo algo que me impactó: 'yo nunca fui joven. Este país me robó la juventud'. Y luego mi madre me educó como a una superviviente. Me metió en la cabeza que por ser mujer y de izquierdas todo me iba a costar más en la vida, el doble o el triple".

Sentada en su despacho, Carme Chacón cuenta que fue a un colegio de monjas de Barcelona, La Divina Pastora, que era buena estudiante pero rebelde, y que a veces su madre la levantaba a las seis de la mañana para limpiar la casa: "Yo le decía: mamá, a nadie la despiertan a esta hora, y ella me decía: es que las madres de tus compañeras no trabajan y aquí trabajamos todos. Mi madre estaba trabajando y estudiando una carrera y además tenía que cuidar de dos hijas todavía pequeñas". Terminó el colegio y se matriculó en Derecho. Se pagó los estudios vendiendo faldas y blusas en El Corte Inglés de Barcelona, jugó al baloncesto con cierto éxito y en cuanto tuvo 16 años se afilió al PSC. Carme Chacón habla con pasión de aquellos años. Por un lado, se sentía una privilegiada: "Fui al colegio, al instituto, sabía que podía acabar una carrera y marcharme becada al extranjero, una juventud tan distinta a la que perdió mi abuelo". Pero, por otro lado, asegura que nunca se olvidó de sus orígenes: "Yo soy del bando de los perdedores, lo tengo muy claro. Siempre supe dónde hubiera estado y creo que eso es lo que me ha hecho así, la conciencia de dónde hubiera estado y dónde estoy hoy; y por qué no quiero que ninguna otra generación vuelva a vivir una guerra".

"Así que ahora", explica Carme Chacón, "cuando me dicen que una mujer en política sacrifica mucho, digo sí, es verdad, pero a una le da vergüenza decir que sacrifica cosas cuando es muy consciente de que las generaciones anteriores lo han sacrificado todo. Eso es lo que me llevó a entrar en política, eso es lo que ha marcado mi vida, y eso es lo que me lleva a tener muy claro que yo no sabría vivir para mí. Que yo no se vivir de otra manera".

Los militantes y dirigentes del PSC que vivieron con ella sus primeros pasos en la política -Toni Bolaños, Pepe Zaragoza- dicen que es verdad, que Carme Chacón nunca vivió para ella. "Es más tímida en lo personal que en lo político", desvelan, "se pone colorada cundo le dicen guapa, pero es capaz de sostener sin pestañear el más duro debate político. El rasgo que define su carácter es que es una mujer de convicciones. Se afilia por iniciativa propia. No es como alguna que se afilió después de ser ministra. Es muy inteligente y muy trabajadora, virtudes que no suelen ir acompañados, sobre todo en política, donde hay tantos fantasmas".

Viaje a la política

Carme Chacón piensa que la política debe ser un viaje de ida y vuelta. Por eso se empeñó en construirse un currículo antes de lanzarse a la vida pública. Tras licenciarse en Derecho, obtuvo el doctorado con matrícula de honor cum laude con un trabajo de investigación sobre "el federalismo a través de la carta canadiense de derechos y libertades de 1982". Logró becas para estudiar en Canadá, aprendió inglés y francés, viajó como observadora a las elecciones de Bosnia en 1996 y de Albania en 1997. Ha publicado libros y dictado conferencias sobre el modelo de Quebec.

"Y en política", explica Carme Chacón, "empecé en un municipio, el de Esplugues de Llobregat, que es la más bonita, la más cercana, donde tocas los problemas con la mano, y sobre todo donde se te recuerda constantemente que te metes en esto para mejorar la calidad de vida de la gente. Y donde se te paga con una sonrisa. Yo a veces pienso en el Congreso que a algunos de mis compañeros, y sobre todo a los de los otros bancos, les haría falta un paso por la política municipal".

A la nueva portavoz socialista se la ve más preocupada por la pérdida de valores, por el deterioro de la enseñanza y del diálogo entre padres e hijos que por los próximos encuentros electorales: "Qué sociedad estamos construyendo, donde cada vez pasamos menos tiempo con nuestros mayores y con nuestros hijos, porque lo de nuestros hijos lo vamos a pagar. Estos críos, sus padres no hablan con ellos, no se sientan con ellos, están todo el día frente a una televisión que es completamente antieducativa, y esa es la sociedad que estamos construyendo tú y yo, tú en tu trabajo y yo en el mío. Y seguro que no queremos hacerlo así pero tampoco nos estamos rebelando frente a eso. El referente de mujer que yo tenía se llamaba Heidi, que tenía una amiga disminuida que se llamaba Clara y los valores de la solidaridad, del compañerismo. Ahora el referente de mujer de las chicas se llama Lara Croft, la tipa está impresionante, 1,90, con medidas de 90-60-90, y lleva una metralleta. Y luego pídele a un profesor que él solo contraeduque a esos críos de los valores que maman todo el día. Si los padres no somos capaces de echar una mano ahí. Por eso he insistido tanto durante estos tres años, lo contrario que ha hecho el Gobierno, que es acercar a las familias a la escuela. O lo hacemos de la mano o no lo sacamos adelante. Bastante tiene el maestro con mantener la disciplina en clase y concentrar a estos chavales que vienen de velocidades vertiginosas".

Dice Carme Chacón que la política no le deja espacio para mucho más, que cuando llega a casa ya es tarde y no tiene más remedio que quitarle horas al sueño para encontrarse consigo misma: "Yo duermo con un cuaderno y un boli al lado. Billy Wilder decía que él se levantaba muchas mañanas sabiendo que había soñado por las noches cosas para una película y que al despertarse las había olvidado. Un día decidió poner un cuaderno y un lápiz en su mesilla. Entonces una noche se levantó, apuntó y por la mañana cuando lo leyó ponía: hombre encuentra a mujer. Pues a mi me pasa eso. No sé si sirve para algo dormir con un bolígrafo y un cuaderno, pero me reconforta, me hace falta".

Corazón blindado

"LA PORTAVOCÍA fue una propuesta y fue más coyuntural que otra cuestión. Y llega en una época anómala. Primero la repetición de unas elecciones con la gravedad que eso supone porque los ciudadanos democrática y limpiamente emitieron veredicto el 25 de mayo y ahora resulta que están ganando en traidores en corruptos y en corruptores". Al llegar a Madrid, a Carme Chacón le sorprendió la dureza de la política nacional con respecto a la catalana."Siempre digo que una tiene que aprender a blindarse el corazón un poquito, sólo una parte porque la otra, la del ser humano, es fundamental; no perder nunca de vista que las únicas guerras deben de ser contra la injusticia, contra la pobreza, contra el cáncer y contra el sida. Yo sí intento metérmelo en la cabeza. Y también tengo que blindarme el corazón porque a veces tengo la sensación de que una recibe determinadas críticas que sólo se las hacen en este país a una mujer, y a una mujer joven".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de septiembre de 2003

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