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La CEV apoya la gestión de Ferrando y Coca y desactiva el conflicto por la venta de un inmueble

El comité ejecutivo acepta elaborar un informe sobre la operación a propuesta del presidente

El conflicto desatado en el seno de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) a raíz de la venta de un inmueble propiedad de la Fundación Empresa quedó ayer en agua de borrajas. La junta directiva de la CEV refrendó a Rafael Ferrando, presidente, y Pedro Coca, secretario general, a través de un comunicado que expresa un claro apoyo a "las gestiones y decisiones del comité ejecutivo" en relación a la enajenación del edificio. Pero las acusaciones vertidas a raíz del episodio revelan el desconcierto de ciertos sectores empresariales ante el nuevo talante que emana de la Generalitat.

Rafael Ferrando, presidente de la CEV desde 1997 y de Cierval, la patronal autonómica, desde 1999, fue aclamado para asumir un segundo mandato al frente de ambas instituciones. Su reelección por unanimidad como presidente de Cierval se registró el pasado mes de julio, hace apenas dos meses.

Sin embargo, desde el pasado fin de semana, un conflicto generado a raíz de la venta de la sede de la Fundación Empresa, una entidad que controla la patronal provincial, ha puesto en entredicho la unanimidad en torno a su liderazgo como representante empresarial.

Miembros del comité ejecutivo de la CEV han aireado en pública serias diferencias con Ferrando y su secretario general, Pedro Coca, en relación a la operación de venta del inmueble. El calibre de las críticas desembocó en la convocatoria extraordinaria, ayer, de los órganos de gobierno de la patronal provincial para apaciguar los ánimos.

Ferrando, con tono severo, compareció ante un grupo de periodistas a media tarde y leyó el comunicado acordado tras horas de reunión del comité ejecutivo y refrendado posteriormente por la junta directiva sin más comentarios. Ningún miembro de la cúpula de la patronal provincial quiso hacer declaraciones públicas, todos remitieron al comunicado del presidente.

El documento en cuestión revela que la dirección de la CEV abordó en 2002 la merma de ingresos para formación que afrontará la institución cuando la Comunidad Valenciana deje de recibir las ayudas europeas destinadas a las regiones calificadas como Objetivo 1 en el año 2006. Recuerda que el pasado mes de enero el comité ejecutivo de la patronal provincial fue informado del "inicio de conversaciones" para vender el edificio en cuestión. Y apunta que el mismo comité ejecutivo fue informado de la "realización de la operación" el pasado miércoles.

Según el comunicado, la reunión extraordinaria del comité ejecutivo celebrada ayer responde a la solicitud de "mayor información" por parte de miembros del comité "en el ejercicio de la responsabilidad y libertad que exige el cargo".

Finalmente, el documento señala que, "a propuesta del presidente", una comisión elaborará un informe sobre los detalles de la venta del edificio.

El episodio parece formalmente zanjado. Pero el calibre del enfrentamiento público entre los miembros la cúpula de la CEV deja secuelas en un inicio de curso empresarial cuyo primer trimestre viene marcado por la renovación de los órganos de dirección de las dos grandes cajas de ahorro valencianas, Bancaixa y la CAM, y que finalizará en diciembre con el nombramiento del presidente de la Feria de Valencia. En todos los casos, la influencia de la Generalitat es definitiva.

Un asesor de empresas apunta que Ferrando, que además de presidente de Cierval y CEV es consejero de Bancaixa, despierta mucho recelos entre algunos de sus colegas que se han desatado con estruendo a raíz de un desliz menor con la evidente intención de socavar su posición.

Ferrando, como consejero de Bancaixa, disfruta de trato preferente de parte de la entidad financiera. Y Bancaixa resulta ser el comprador del edificio que ha vendido la Fundación Empresa.

Otro experto apunta que las supuestas diferencias en el seno de la cúpula de CEV, que conoció la venta del inmueble de la Fundación Empresa el miércoles 3 de septiembre, sólo salieron a la luz el viernes 5. Y recuerda que el jueves se inauguró la sede de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), una entidad que agrupa a medio centenar de poderosos empresarios valencianos y que nació con vocación de influir en la dirección de todas las instituciones representativas de la clase empresarial de la Comunidad Valenciana. Es fácil convertir en arma arrojadiza la vinculación de Ferrando con Bancaixa, sugiere la misma fuente.

Entre la unanimidad que concitaba la figura de Ferrando entre la clase empresarial valenciana el pasado mes de julio y la supuesta quiebra de confianza que han azuzado algunos empresarios a lo largo de esta semana, dos meses después, sólo se ha producido una alteración significativa en el paisaje institucional, el acceso al poder del equipo de gobierno que preside Francisco Camps al frente de la Generalitat.

La estrecha relación de camaradería que Eduardo Zaplana, actual ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno, fue capaz de trasladar a buena parte de la cúpula empresarial para cimentar el poder valenciano, el lema que presidió su primer mandato al frente de la Generalitat, y vincular a los emprendedores a su proyecto político ya no es tal.

Ferrando conserva todo el crédito ante el nuevo presidente de la Generalitat. El Consell refrendó su nombramiento como presidente del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Valencia en su última reunión plenaria.

El propio Ferrando puso ayer de relieve el respaldo oficial a su posición al frente de la patronal autonómica cuando detalló el acuerdo alcanzado a primera hora de la mañana con el presidente de la Generalitat para elaborar un informe conjunto sobre las "debilidades y puntos fuertes" de la economía y la industria valencianas ante los retos que implica la liberalización comercial. Los resultados del trabajo conjunto serán presentados, en su día, con la solemnidad requerida.

Pero otros significados empresarios no parecen sentirse tan cómodos. El talante de Camps y su equipo desconcierta a varios dirigentes más acostumbrados a compartir confidencias.

Los próximos relevos en instituciones económicas auguran nuevos choques de intereses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 2003