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El 'fantasma' de Tamayo y los que quieren "rascar" un puesto en la lista

Los 720 miembros del Comité Regional de la Federación Socialista Madrileña (FSM) se despidieron el pasado 8 de junio, tras su última reunión, con las mieles de la victoria del 25 de mayo aún en la boca -la suma de PSOE e Izquierda Unida logró arrebatar la mayoría absoluta al Partido Popular- y ninguna voz discordante en su seno. Casi tres meses después, ayer volvieron a reunirse y se saludaron con bromas amargas sobre los diputados tránsfugas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, y la carta de dimisión de un miembro de su ejecutiva, Cristina Alberdi, aún caliente.

El fantasma de Tamayo estuvo presente en todos los corrillos, como si todavía siguiera entre los antiguos componentes del comité regional.

Los recién aparecidos críticos, que han permanecido callados durante los tres meses de crisis de la Asamblea de Madrid, recitaron ante las cámaras las razones de su disensión, mientras los fieles a Rafael Simancas, aparentemente una inmensa mayoría, pero bastante menos ruidosa, desplegaban anchas sonrisas y recordaban que ayer mismo la ejecutiva regional en pleno apoyó a su secretario general como candidato.

En esa ejecutiva se encontraba uno de los principales impulsores del movimiento crítico, el ex diputado regional Antonio Carmona. "Ésos que se hacen ahora los dignos, lo único que quieren es rascar un puesto en la lista", decía ayer uno de los dirigentes que apoyan a Rafael Simancas. "En este partido, las listas se hacen como se hacen: por un sistema de cuotas. El mérito y la capacidad cuentan a veces muy poco. Queremos que eso cambie", argumentaba María Luz Martín Barrios, ex diputada regional que fue apartada de la lista con la que el PSOE concurrió a las elecciones del 25-M y que ahora se ha incorporado al nuevo sector crítico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2003