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Reportaje:FÚTBOL | Segunda jornada de Liga

Las dos caras de Novo

El nuevo jugador del Atlético es puro nervio en el césped y un lector reposado fuera de él

Hay un Álvaro Novo (Córdoba, 1978) en reposo y otro en movimiento. "Un jugador de banda, rápido", le define su técnico actual, Gregorio Manzano. "Siempre con un libro entre las manos fuera del campo", le recuerdan en el Mallorca. Futbolista "poderoso, con mucho físico y veloz", corrobora un técnico cordobés, Diego de Llana, que le conoce desde las categorías inferiores. "Lector empedernido", le describen algunos ex compañeros del club balear.

Novo, sobre el césped, es, en efecto, un jugador "de calidad", según Manzano; pero también "de larga zancada y constante movimiento", uno de esos profesionales de recorrer kilómetros hacía delante y hacia atrás como si tuvieran la camiseta anclada al cable del tranvía y los pies sobre los raíles. Fuera, sin embargo, rehuye los corrillos de los naipes y se refugia en la lectura.

Hoy (Canal +, 21.30), ante el Albacete, pisará Novo por primera vez el estadio Calderón como jugador del Atlético en un partido oficial. Así, los hinchas rojiblancos podrán ver con sus propios ojos, en directo, que... sí, que es verdad. Que Novo, como Ariel Ibagaza, verdaderamente, ya son del Atlético tras las dilatadas negociaciones con el Mallorca. Una conversaciones interminables que, en realidad, empezaron hace dos veranos.

Novo empezó a jugar en el Don Bosco, de Córdoba. Curiosamente, este centro escolar tiene un acuerdo de colaboración con el Atlético. Cada verano celebra un torneo que lleva precisamente el nombre del centrocampista. De él paso al Córdoba juvenil. "Era muy grande, casi como ahora [mide 1,84 metros]", dice De Llana. Y con sólo 16 años subió al filial del equipo andaluz. Se entrenaba con los mayores y jugaba con los juveniles.

Pero las cosas se torcieron y el joven Novo, en 1996 se marchó cedido a un conjunto madrileño de la Segunda División B, el Carabanchel. Hizo una buena temporada y regresó a su casa. Pero ya no le querían. Por eso volvió al modesto barrio de la capital española, pero esta vez traspasado. Al curso siguiente, en 1998, el Mallorca le llamó. La política de fichajes del equipo balear para su filial estaba en plena ebullición. Novo compartió vestuario con Diego Tristán, Leo Franco y Luque, entre otros. El cuadro descendió de categoría, pero ellos tuvieron premios: ascendieron al primer equipo.

Además del trabajo propio de un jugador de banda, Novo también puede jugar más hacia el centro y tiene un buen disparo. En Palma se le achacaba cierta apatía defensiva, falta de interés en los aspectos más oscuros del oficio. Pero, tras ponerse a la grada en contra hace dos temporadas, cuando el Mallorca estuvo a punto de descender, mejoró mucho en las labores de cobertura.

Novo se escapa cada vez que puede a Córdoba. Allí conserva a sus amigos de siempre. Y allí vive su familia. "Es muy amigo de su gente", dice De Llana, que añade: "Es un chaval excelente". Tambíen es cordobesa su mujer, que fue miss Elegancia de esa ciudad.

Destacado también por su facilidad para el desborde, Novo alaba a Manzano, de quien asegura que es "campechano" y "va siempre de frente", algo muy importante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de septiembre de 2003