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Once universidades renuncian a desarrollar investigación militar

Un total de once universidades españolas han incluido un artículo en sus nuevos estatutos en el que renuncian explícitamente a llevar a cabo proyectos de investigación con fines militares, en respuesta a una campaña de la ONG Fundación per la Pau.

Entre las universidades españolas que han decidido excluir la investigación militar de sus proyectos científicos, figuran centros de peso, tanto por el número de estudiantes como por el volumen de su investigación, como la Universidad de Barcelona (UB), la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) o la Universidad de Compostela.

La Universidad de Granada, la Universidad de Valladolid, la Universidad de Oviedo, la Universidad de Girona y la Universidad de Lleida son los otros centros que también se han adherido a la campaña y han hecho renuncia expresa a la investigación con fines armamentísticos.

La Fundación por la Paz ha impulsado esta iniciativa, coincidiendo con el hecho que todas las universidades españolas han tenido que aprobar en los últimos meses nuevos estatutos, en cumplimiento de la Ley Orgánica de Universidades (LOU).

La Fundación ha pedido a profesores, estudiantes o a miembros del equipo directivo de las universidades que presentaran enmiendas para que los estatutos de sus universidades se declaran explícitamente en contra de la investigación militar.

El rector de la UAB, Lluís Ferrer, que ha presentado esta campaña junto el rector de la UAM, Angel Gabilondo, ha subrayado que el grueso de la investigación militar se realiza en empresas privadas, aunque hay una parte que la llevan a cabo universidades o centros vinculados, sea directamente, o por medio de subcontrataciones de compañías armamentísticas.

"Más de la mitad de la investigación militar la realizan empresas de armamento y consiste en el desarrollo tecnológico y la construcción de fragatas y tanques", ha explicado Ferrer, quien ha recordado que estas compañías "reciben ayudas públicas en forma de préstamos a la producción".

No obstante, Ferrer ha recalcado que la renuncia a la investigación militar que han hecho las universidades participantes en la campaña "tiene un coste para nosotros, no es algo utópico porque las universidades no hacen investigación sobre tanques, pero sí que se les ofrecen contratos para desarrollar programas informáticos o sistemas de teledetección con fines militares".

Gabilondo, por su parte, ha indicado que, además de las declaraciones explícitas de las universidades mediante sus

estatutos, esta iniciativa precisa de la adhesión individual de los científicos que trabajan en la universidad.

"Poco hacemos si sólo son las universidades los que intervienen en el proceso, también deben ser los universitarios", ha dicho.

Ferrer, Gabilondo y los dirigentes de Fundació per la Pau han criticado el hecho de que, según han estimado, el 35% de las ayudas que el Gobierno concede anualmente para investigación están destinadas a proyectos con fines militares.

Según la Fundación per la Pau, en los Presupuestos para 2003, el Gobierno destinó 4.000 millones de euros a la financiación de la investigación, de los que 1.370 millones se han dedicado a programas con finalidades militares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de junio de 2003