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Necrológica:

Jean-Claude Biette, director de cine, crítico y musicólogo

Jean-Claude Biette era un tipo especial. Su mejor película -Le champignon des Carpathes (1990)- la rodó durante los fines de semana a lo largo de dos años.

El cine no era un oficio, sino una afición, por no decir un amor; no era algo con que ganarse la vida, sino a lo que dedicar su vida. Había empezado muy joven, escribiendo para los Cahiers du Cinéma, como figurante de las primeras cintas de Rohmer y luego, para huir del servicio militar, como corresponsal en Italia de la revista.

En Roma trabajó como ayudante de Passolini o del primer Bertolucci. De nuevo en Francia, entre 1974 y 1977, dirigió Le Théâtre des Matières, un filme que marca su reducida filmografía -siete largometrajes en casi treinta años- en la medida en que mezcla su capacidad de reflexión teórica y un peculiar sentido del humor, el mismo que le permitía titular otra de sus modestas producciones, Loin de Manhattan, o inventarse el Complexe de Toulon.

Biette había escrito Qu'est ce qu'un cinéaste y Cinémanuel, dos ejercicios de cinefilia moderna. A principios de los ochenta abandonó los Cahiers ante la incapacidad de la publicación por reconciliar tradición y modernidad, y creó con Serge Daney la revista Traffic, referente para todo un pequeño mundo de cinéfilos.

Sus películas se sucedieron como sus excelentes emisiones radiofónicas dedicadas a la música, a Pierre Boulez o Stravinski; le ganaron pocos pero sinceros amigos; le transformaron en un autor estimado de un círculo restringido, el mismo que sigue valorando las cintas de Straub-Huillet o que aún no ha renunciado a ver cada una de las nuevas películas de Godard.

Este año las cosas parecían haber cambiado un poco para él. Saltimbank, su última película, fue elegida por la Quincena de Realizadores de Cannes para clausurar su selección.

Pero ese principio de reconocimiento público no ha podido ampliarse: la noche del lunes al martes, Jean-Claude Biette sintió que se asfixiaba, tuvo tiempo de llamar a un amigo para decirle que ya todo iba mejor, que se encontraba bien. Le falló el corazón y otros amigos le encontraron muerto el día siguiente. Tenía 60 años.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de junio de 2003