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Necrológica:

Mohamed Dib, trazo de unión literaria entre Argelia y Francia

El escritor argelino Mohamed Dib, fallecido el viernes en Celle Saint-Cloud, en la región de París, autor de una treintena de novelas, es considerado como un escritor sin fronteras. Mohamed Dib falleció a los 82 años de edad, según anunció la noche del pasado viernes la radio estatal argelina. La hija del fallecido, Assia, señaló a la emisora de Argel que el autor argelino se encontraba fatigado y se estaba recuperando de una fractura de fémur. Simplemente se le ha parado el corazón, ha dicho la descendiente de Dib.

Nacido el 20 de julio de 1920 en Tlemcen, a 540 kilómetros al oeste de Argel, estaba considerado como uno de los más grandes escritores francófonos argelinos. Él tenía numerosos seguidores en ambas costas del Mediterráneo desde su primera novela, La grande maison (1952) y estaba considerado como uno de los padres de la literatura argelina contemporánea.

Huérfano de padre desde los diez años, fue educado por su madre y encadenó una serie de oficios antes de consagrarse a la escritura y de exiliarse a Francia en 1959: fue profesor, contable, intérprete de francés e inglés durante la Segunda Guerra Mundial, confeccionador y periodista. Decía haber crecido lejos de cualquier problema de identidad. Si sus imágenes mentales fueron elaboradas a través del árabe hablado, su lengua materna, esta herencia pertenecía a un fondo místico común, explicaba este mismo año en una entrevista al periódico Le Monde con ocasión de la publicación de su última obra, Simorgh (2003). Para él el francés era una lengua adquirida a través de la lectura y había creado su lenguaje literario dentro de este idioma aprendido con la lectura. "Guardo la distancia irónica que facilita la investigación sin pasión", señalaba Dib al periódico.

Tras haber abandonado su país, realizó numerosos viajes y centró en otras tierras sus historias por medio de distintos tipos literarios, entre ellos, la poesía. Su obra más conocida es una trilogía escrita en sus comienzos en la literatura, La grande maison, L'incendie y Le métier à tisser, publicadas entre 1952 y 1957; luego aparecieron La Danse du roi (1968) y Habel (1977), aunque también escribió novelas "menos argelinas" como Les terrasses d'Osol (1985) o Les neiges de marbre (1990). Algunos años más tarde publicó L'Intante maure (1994).

En ese mismo año de 1994 Mohamed Dib fue el primer escritor magrebí en recibir el Gran Prix de la francofonía, otorgado por la Academia Francesa, por el conjunto de su obra, que cuenta igualmente con numerosos poemas, entre ellos Ombre gardienne (1961), Formulaires (1975) o Feu, beau feu (1979), además de cuentos infantiles. Antes había recibido ya el premio de la Unión de Escritores Argelinos. Más recientemente, en 1998, Mohamed Dib fue galardonado con el premio Mallarmé.

Para Hervé Bourges, presidente de la Unión Internacional de la Prensa Francófona, Mohamed Dib encarnaba lo mejor de la herencia cruzada de Francia y Argelia. "Era, ante todo, un hombre de esritura, que sabía emplear justamente las palabras más simples: había hecho de la lengua francesa un instrumento de ensueño y clarividencia a la vez", señaló ayer Bourges, al tiempo que recordaba el respeto que se le tenía en las dos riberas del Mediterráneo.

"Era la gran voz de la Argelia contemporánea", había saludado Aragón en 1954, tras la publicación de sus dos primeras novelas, como la aurora de una nueva literatura francófona. Y el ministro francés de Cultura, Jean-Jacques Aillagon, manifestó nada más conocer la noticia del fallecimiento de Mohamed Dib que sentía "una inmensa tristeza", que Dib era un "trazo de unión espiritual entre Argelia y Francia", recordando que este 2003 es el año de Argelia en Francia, con numerosas manifestaciones culturales.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de mayo de 2003