VIAJE AL HORROR DE RUANDA
El estadio de la muerte
Si alguien quiere saber dónde late ahora el corazón de las tinieblas no tiene más que visitar el estadio de Kigali. Bajo las gradas, con los pocos enseres que han podido salvar y algunas cabras, miles de ruandeses viven y mueren cada día. La sangre fresca se mezcla con el barro, los muertos con los vivos, los heridos con los aterrorizados, los enfermos de malaria y disentería con los sanos, que cantan para apagar el fragor de las explosiones. "Disparan contra la gente. Pero no podemos hacer nada. Esto es un holocausto", exclama, con los ojos en blanco, el capitán Morshed, uno de los 500 cascos azules bangladeshíes que resisten el aguacero de muerte.


























































